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miércoles, 19 de agosto de 2015

Superar nuestra genética es lo que nos hace humanos


El sentido de la vida no es más que el de transportar información y el éxito de los seres humanos en la tierra es el de ser la especie con mayores probabilidades de transportarla. A diferencia de otros seres vivos, no somos simples transportadores de genes, sino que también transportamos otro tipo de información, transmitida oralmente, o por imitación: los memes. 

La potencia de una idea o una costumbre es inmensa, y su variabilidad y capacidad de mutación para aprovecharse del entorno hacen de nosotros la especie más adaptable del planeta. ¿Que hace frío? Utilizaré las pieles de los animales que he cazado. ¿Que vivo en un lugar seco? Crearé un recipiente para transportar el líquido. ¿Que quiero saber qué hay fuera del planeta? Crearé naves y trajes espaciales. 

Pero aún así, la fortaleza humana no se trata de la creación de tales habilidades, sino de la capacidad de imitación. Pocos humanos seríamos capaces de desarrollar motu propio la capacidad de hacer fuego frotando ramas, pero prácticamente todos somos capaces de aprender cuando nos enseñan. Es en el esfuerzo colectivo y la imitación que el ser humano ha sido capaz de encontrar su nicho evolutivo. La humanidad entera es capaz de beneficiarse de los que se salen de la curva y son capaces de crear información nueva -ciencia- con la que seguir mejorando nuestra capacidad de adaptación.

Es gracias a la memética que hemos sido capaces de avanzar culturalmente como hemos hecho, de abandonar costumbres ancestrales que ahora quizá nos lacrarían (decisiones poco coherentes con nuestros genes como la de decidir no comer ese dulce o levantar el culo para ejercitarse sin una razón inmediata para ello). Pero es precisamente en esta, nuestra virtud, que se encuentra nuestra gran desventaja: la información almacenada en memes tiene una capacidad de mutación mucho más rápida que nuestros genes, no en vano aquellos genes que no traían mecanismos de protección contra mutaciones rápidas serían inviables en organismos complejos como el nuestro. Nuestras costumbres han evolucionado tan rápido  que nuestros genes no tienen por qué ser capaces de alcanzarnos. Pasarnos ocho horas sentados en una oficina tiene sentido evolutivo memético, porque estamos produciendo para la sociedad, pero no genético porque estamos destruyendo nuestro cuerpo.

No tenemos que sentirnos tan culpables de ser incapaces de resistir a nuevas informaciones para las que ni siquiera culturalmente estamos totalmente inmunizados que básicamente hackean nuestros cerebros en busca de nuestros puntos débiles dictados por nuestros genes, como la comida basura y el sedentarismo, una novela de sadomasoquismo barato o el fanatismo por tu equipo de fútbol. No son más que memes tratando egoístamente de hacerse sitio en nuestra cultura. Podríamos pensar que precisamente nuestra naturaleza humana se ve reflejada en nuestras debilidades, pero también podríamos pensar que en la naturaleza humana está la capacidad de sobrellevarlas. Aunque sea natural en nosotros llevar un estilo de vida desastroso, no tenemos por qué dejarnos llevar por el mismo, la capacidad de sobrellevar nuestra genética con memética es lo que nos hace humanos.
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domingo, 24 de agosto de 2014

Que parezca sano no significa que lo sea


Es una obviedad pero que no siempre tenemos en cuenta. El que un plato parezca que ha de ser bueno para nuestra salud, no tiene por qué serlo. La presentación de un plato resulta ser una parte fundamental no sólo del hecho de que nos apetezca más o menos sino de la percepción que tengamos de lo saludable que nos resultará. 

Si os enseño un plato con un trozo de pan, un trozo de carne y un poco de ensalada, diréis que es un plato saludable: algo de hidratos, proteína y una buena fuente de vitaminas. Ahora bien, si cogemos esa misma carne y la pasamos por la picadora para hacer una hamburguesa y la montamos sobre el pan con la ensalada... ¡ya tenemos el estandarte contemporáneo de la comida basura! Nuestra percepción de ese mismo plato es totalmente distinta según su presentación.

Al final, nuestra percepción de lo que es sano no depende de cuán sano es realmente el plato sino de una opinión formada por inducción: comer carne es sano, comer ensalada es sano, comer pan es sano, pero una hamburguesa con su pan y su ensalada no. 

Entonces, ya ha quedado claro que nuestra percepción es poco fiable y que el que algo lo consideremos sano es simplemente por razones históricas y por, quizá, su aspecto, lo colorido que resulta (más colorido, más vitaminas)... Es posible que si alguien os dice que un alimento que pensábamos que es sano no lo sea, no podemos apoyarnos en la idea de que es sano porque parece sano.


Miremos esta receta, una ensalada de pasta con espinaca cruda, mini-bolas de mozzarela cortadas por la mitad, tomates cherry, y un poco de orégano, albahaca y tomillo. La mayoría de gente te diría que es una opción sana que para comer. Pero si nos fijamos, lleva pasta refinada, no sabemos qué tipo de aderezo lleva (¿es aceite de oliva o de girasol?) y resulta un plato bajo en proteína, además de con un alto índice glucémico, con lo que probablemente al cabo de una hora volveríamos a tener hambre llevando a la larga a comer más de la cuenta si priorizáramos este tipo de platos en nuestra dieta. 

Pero podemos darle otra vuelta de tuerca y tener en cuenta una perspectiva evolucionista y decir que este plato no sería saludable debido al uso de derivados de los cereales y lácteos. Desde la misma sería más saludable comerse un saciante estofado de los de toda la vida que un plato así, el tipo de platos que se comían más a menudo cuando los problemas de obesidad no estaban tan generalizados como hoy.  Que ojo, no digo que forzadamente cereales y lácteos sean malos, sólo digo que no hay que tener prejuicios de lo que es saludable basado en su aspecto o en conocimiento previo de aquello que siempre nos han enseñado que es lo más saludable y que no necesariamente tiene que serlo. El que siempre hayamos percibido ciertos alimentos y recetas como saludables, no implica que lo sean en realidad. 
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martes, 22 de abril de 2014

Cuestión de autoestima

Ashley Graham, una modelo de tallas grandes que demuestra que la sensualidad no entiende de tallas
Educación social aparte, estamos programados biológicamente para sentirnos sexualmente atraídos por aquellos cuerpos que muestran rasgos que sugieren una mejor supervivencia de la especie. No es casualidad que hombres y mujeres nos fijemos en lo que nos fijamos, desde la aproximación más básica a nuestra sexualidad. Ni tampoco es casualidad que por eso mismo estemos programados para querer un cuerpo armonioso que garantice nuestra supervivencia. Hemos evolucionado así.

Si os pasáis un poco por distintos blogs o twitters de inspiración de fitness (fitspiration, lo llaman) veréis miles de fotos de gente hombres y mujeres con grandes cuerpos tonificados. ”Yo quiero eso para mí”, nos decimos al verlo. Pero cada uno acumula grasa en distintos lugares, en el caso de las mujeres es bastante extremo porque el acumular grasa en un lugar u otro hará que sean más (pechos, glúteos) o menos deseables. Así que en primer lugar, grabémonos esto en la mente:
Mi objetivo es obtener la mejor versión de mí mismo sin compararme con nadie más

¿Pero cuál es la mejor versión de nosotros? Podemos pensar que es la versión más delgada y con más músculos marcados. ¿Estamos seguros? Dudo que por ejemplo Kat Dennings (la actriz de 2 Broke Girls o Thor) mejorara mucho si llevara una talla 36:

Kat Dennings, lleva una talla 40-42. ¿Mejoraría físicamente con una 36 o marcando músculos?
Es un caso extremo, pero es en general aplicable a todo el mundo. No a todos les sentaría bien adelgazar o tener un cuerpo fit. Es más, ni siquiera todos los cuerpos están genéticamente programados para estar así. Por ejemplo, algunos hombres tienden a ganar masa muscular con una gran facilidad y otros todo lo contrario. En aquellos casos en que la genética no nos ayuda, el típico ectomorfo lo que hacemos es forzar nuestro cuerpo a menudohasta el punto de la lesión y el sobreentrenamiento, hinchándonos a suplementos para tratar de lograr un cuerpo que no nos es necesariamente natural. De hecho, si echáis un vistazo a las fotos de habitantes de tribus con culturas ancestrales y estilo de vida de cazador-recolector, pocos veréis que tengan un cuerpo fitness. Tienen cuerpos efectivamente armoniosos, pero no los que aparecen en la Men’s Health y ni lejanamente en la Muscle & Fitness

Stefani Ruper de Paleo for Women: A la derecha pesa 8kg, ganando también en salud con el cuerpo que su genética le tiene programado

Para quienes habléis en inglés (sobre todo chicas) os recomiendo el blog de Stefani Ruper, Paleo for Women. Se trata de una chica que tras años llevando una dieta a priori saludable, limitando sus calorías en la ingesta, sin comer carne, y un cuerpo que seguro que muchas envidiarían y muchos desearían, describe cómo, a pesar de ello, su cuerpo no estaba bien de salud (sufría de amenorrea, acné, cambios de humor y cierta enfermedad autoinmune). Empezó con una dieta paleolítica en busca de su salud y ganó peso. Y es que uno de los errores de mucha gente es presuponer que la dieta que maximice su salud es aquella que le dará un cuerpo de modelo de Victoria’s Secret.

Una modelo de Victoria’s Secret mostrando sus increíbles curvas de pre-adolescente :)
Los cuerpos de las modelos no son aquellos cuerpos más bellos y sexualmente atractivos, no. En francés a las modelos se las llama ”maniquíes”, y es que es lo que son: maniquíes andantes. Son cuerpos escogidos por ser aquéllos a los que la ropa siempre sienta mejor, simples perchas. Pero eso no significa que el resto de morfologías sean menos atractivas. Todas las morfologías femeninas tienen su belleza, he hablado con suficientes mujeres en mi vida para darme cuenta de que todas envidiáis una parte de la belleza de la otra. Los pechos de ésta, el trasero de esta otra, los ojos de aquélla, la sonrisa de la de más allá... Y de la misma manera habrá chicas que os mirarán y envidiarán alguna parte de vuestro cuerpo.

Cary Grant dijo: ”Todos querrían ser Cary Grant... es más, incluso yo querría ser Cary Grant”, no hace mucho la misma Cindy Crawford dijo una frase parecida ”Ni yo misma me despierto por las mañanas pareciéndome a Cindy Crawford". La imagen de perfección que proyectan es ilusoria y ellos mismos lo saben, no es más que una estrategia de marketing. Las famosas que tanta envidia despiertan, no se ven a sí mismas reflejadas en los ojos de los demás. ¿Por qué creéis que Beyoncé se retocó sus rotundas piernas en una foto suya que publicó al instagram? Es una diva curvilínea para muchas, deseada por muchos, y aún así si le preguntáramos seguro que respondería que le gustaría tener las piernas más finas.

Hace apenas una semana, Beyoncé retocó con photoshop sus piernas para que parecieran más finas, a la vez que millones de personas las envidian y desean
Es una frase tan repetida que parece que haya perdido su significado, pero no deja de ser cierto. Hay que aceptarse tal cual se es. El dicho tiene algo de derrotista, ”acepta tus defectos porque nunca vas a dejar de tenerlos”, cuando en verdad el mensaje debería ser ”reconoce lo mejor de ti y poténcialo”. Creedme, si perdéis peso, seguiréis viéndoos otros defectos así que es mejor que si queréis poneros a dieta, lo hagáis habiendo previamente aceptado vuestro cuerpo y buscando potenciar vuestras virtudes. No hace falta que os hable de trucos de belleza, para eso está el blog de mi chica,

Todo esto no implica que no tengamos por qué tratar de perder peso, es algo que llevo diciéndolo desde el principio, pero por salud lo mejor es que estéis en un peso adecuado. ¿Pero es lo mejor para vuestra salud llevar una talla 36? Y es más, ¿implica que llevando una 46 no podáis ser tener un cuerpo atractivo?
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lunes, 20 de enero de 2014

Evitemos conductas paternalistas: La gente no es tonta


En general quienes llegan a cierto nivel cultural, una educación superior o un simple hábito común de lectura, tienden a adoptar cierta actitud paternalista hacia quienes no han ido por la vía intelectual. Ya que a menudo las explicaciones científicas que subyacen los hechos que queremos divulgar no siempre son sencillas, los divulgadores solemos quedarnos en justificaciones superficiales o en analogías divertidas pero que no explican verdaderamente el asunto que no consiguen que la población entienda verdaderamente la ciencia que hay detrás.

Cada vez que leo a alguien hablar de la medicina cuántica, es cuando me doy cuenta de que los físicos hemos fallado en nuestra tarea de transmisión a la población, porque poco tienen que ver los chakras energéticos con el concepto cuántico de la energía. Algo semejante ocurre en nutrición donde una falta constante de explicaciones correctas ha conseguido liar a la población más que a los investigadores en sí, con una comunidad científica dividida por opiniones no necesariamente científicas. Un caso muy cantado en el mundo de la nutrición es el de de la dieta Dukan. Los nutricionistas han fallado a la hora de tratar de transmitir cuáles son las verdaderas fallas de la dieta en cuestión. Respecto a la misma, sólo llegaron mensajes alarmistas por parte de las autoridades competentes que ni siquiera tenían base científica sólida. Por otro lado, los pocos que se levantaron defendiéndola y explicando por qué funcionaba (por ejemplo el Dr Álvaro Campillo, enlace a su blog) también fallaron a la hora de dejar claro que aunque las dietas cetogénicas no son malas, no por ser cetogénicas van a ser buenas.

El peligro de adoctrinar a la gente en vez de enseñarla es que no se alimenta el espíritu crítico contra la nueva información, aunque sea mucho más fácil dar reglas que explicarlas. Sólo así se explica lo populares que se vuelven en fechas post-navideñas las dietas detox o la clásica dieta de la alcachofa. Es por ese mismo afán de simplificación que nos encontramos a gente que contando calorías cree que podemos comer de cualquier cosa estando delgados, o que responden falazmente a la afirmación de que acompañar la comida con pan (en exceso) no es bueno para adelgazar diciendo que el problema es el mojeteo en el aceite. Es esa misma actitud paternalista que exige que se graven los consumos de comida basura porque la gente si come en McDonald’s o un dónut es porque no saben que es comida poco sana.

En resumen, la gente es más lista de lo que la academia se piensa. Si normalmente no quieren pensar es porque no les forzamos a ello y simplemente les damos reglas para convivir. Pero la ciencia y sobre todo en cuanto a sanidad pública se refiere, es necesario que fomentemos el espíritu crítico porque de cada afirmación científica dicha a medias hay 100 afirmaciones pseudocientíficas que vistas por encima parecen tener la misma validez.


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viernes, 10 de enero de 2014

No lo dejes para el lunes, ¡empieza hoy mismo!


¿Han terminado las fiestas y sientes que los pantalones te aprietan un poco más que antes? ¿No te sientes cómodo con algunas camisetas que antes te sentaban genial? Bueno, no hay de qué preocuparse, es relativamente normal coger algún kilo durante las fiestas. Ahora mismo, tras una época de exceso calórico, lo más probable sea que tengas el metabolismo acelerado, cerca de un 10%, así que el mejor momento para perder peso es ahora mismo, porque esos efectos se diluyen al cabo de una semana.

No lo negaré, ahora es cuando resulta más difícil. El cuerpo tras un par de semanas comiendo algo más de la cuenta, parece que esté pidiendo más y más comida por mucho que hayamos llegado a aborrecer los turrones. Es posible que esta semana paséis un poco más de hambre también por la ansiedad y porque habéis acostumbrado al cuerpo a comer más. Cierto. Pero si queréis perderlo, queréis seguir los preceptos de la vida sana, lo mejor es simplemente hacerlo. ¿Por qué dejarlo para mañana? Ahora es cuando tenéis la voluntad, y no hay nada que vaya a hacer que esa voluntad aumente de aquí a un futuro cercano.

Así que coged y mañana por la mañana os pesáis, os medís y en vez de desayunar pan de leche, desayunáis un par de huevos con un tomate a rodajas y empezad a hacer algo de ejercicio, ya sea en el gimnasio, en casa o en la calle (¡todo vale!). Dejáis de comer por gula y coméis sólo por hambre. Y la semana que viene os volvéis a pesar y medir, ¡veréis que alegrón! Empezad a tomar ahora los hábitos sanos que harán que de aquí a la primavera que empecemos a mostrar más de nuestro cuerpo, la gente os diga lo estupendos que estáis, que en la próxima analítica el médico os diga que estáis hechos unos chavales, sanos como toros. 

Aprovechad este 2014 para ser aquellos que querríais llegar a ser, no hay por qué esperar otro año, otro mes, otra semana u otro día. Empezad ahora porque es ahora cuando has de recopilar la voluntad necesaria.
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lunes, 6 de enero de 2014

Anorexia y vigorexia


Afortunadamente, gran parte de la información que he ido leyendo al respecto de vida sana, dieta, fitness y demás cuestiones relacionadas, ha sido información de calidad de gente que se preocupa de verse bien tanto por dentro como por fuera. Pero no es siempre así. A menudo en twitter podéis encontrar mucha gente anoréxica confesa que habla de su amiga #ana, con una facilidad pasmosa, o a veces en yahoo respuestas podréis encontrar gente preguntando por qué tipo de esteroides tomaba Arnold Schwarzenegger en su época de Míster Olimpia. 

Hemos visto casos de gente que es capaz de cambiar su cuerpo totalmente tras ponerse a dieta y hacer algo de ejercicio. Los cambios a menudo ya son impresionantes al cabo de seis meses si se trata de gente constante que le dedica tiempo. Pero para hacer cambios así de importantes es necesario llegar a cierto nivel de obsesión. ”Tengo que ir al gimnasio que me noto flojo” o  ”No puedo comer esto, que engorda” pueden ser las frases que alguien en nuestra situación diga a menudo. Hasta cierto punto esa obsesión no es mala, hasta que se introduce un desorden de distorsión de la realidad que nos hace pensar que nunca tenemos el aspecto que buscamos. Para considerar que tenemos una vigorexia tiene que ser un caso de alguien que utilice anabolizantes o lleve un entrenamiento que pueda afectarle a su salud, como por ejemplo estar recién operado y querer hacerse unas sentadillas en la habitación del hospital, sin importar que te salten los puntos (no es una exageración, es un caso real).

Es por eso que yo no recomiendo a nadie que se diga a sí mismo ”quiero adelgazar” o ”quiero muscularme”. Obsesionarse con la pérdida de peso es normal, hasta cierto punto porque queremos ver resultados en nuestro aspecto físico. Pero nuestro aspecto físico tiene que convertirse en el reflejo de nuestro estado de salud. Afortunadamente, por lo que he visto, en general la gente está muy concienciada con el tema. Cualquier entrenador personal te dirá que si quieres mejorar tu aspecto físico has de empezar por dejar de fumar, de beber alcohol, evitar excesos con la comida y hacer deporte, pero con moderación porque entrenar de más incluso destruye masa muscular. Hemos de tener voluntad para cambiar nuestra vida, y hemos de ser conscientes que los verdaderos cambios llegarán con el tiempo, y siempre dentro de los preceptos de una vida sana.
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lunes, 9 de diciembre de 2013

¿Por qué comemos lo que no debemos?

Fuente imagen: Flickr Justin Lee
No vale la pena leer y aprender sobre nutrición si luego no utilizamos el conocimiento adquirido, de la misma manera que tampoco vale la pena leer sobre las grandezas de la alta gastronomía europea si luego vamos a limitarnos a comer en el McDonald’s.  Yo soy de la opinión de que hasta cierto punto, una pequeña canita al aire en nuestra alimentación no nos hace mal (está muy extendido el uso de la cheatmeal o comida trampa) y en el peor de los casos el perjuicio quedará diluido si llevamos siempre buenos hábitos, pero no es lo mismo una comida de mayor cantidad calórica pero planificada en nuestra dieta que un atracón que no sólo nos puede frenar en nuestros avances sino mellar en nuestra frágil voluntad y autoestima.

Informarse sobre nutrición es importante, porque a veces no estamos del todo bien informados (como que el plan "special k” es para nuestra dieta) o recibimos mensajes parciales (como que lo que engordan son las calorías ingeridas respecto a las que gastamos), pero no lo es todo si luego no aprendemos a aplicarlo. Una frase que mi abuela a sus 90 años y un nivel de salud que ya les gustaría a otros abuelitos más jóvenes es: ”no tendría que comer de esto pero...”. Y no es sólo mi abuela quien dice o piensa algo semejante. Muchos a menudo comemos algo que sabemos que no debemos, que no va a ser bueno para nuestra dieta.

¿Por qué comemos lo que no debemos? ¿Por qué decidimos enviar al traste la dieta y darnos un atracón? Las respuestas pueden ser variadas, yo por ejemplo como cuando ando muy estresado y no quiero tener que preocuparme además de todo por lo que estoy comiendo, o también me cuesta controlarme cuando estoy divirtiéndome y siento que hacer dieta me corta el rollo de la diversión. Pero cada uno tiene sus razones. Para mí éste sería el nuevo gran hito a alcanzar, considero que más o menos sé qué puedo comer y considero que voy haciéndolo buena parte del tiempo, y sólo es cuestión de conseguir ese extra de mentalización que me ayude a que salga naturalmente de mí y así una vez esté asumido en mí mismo no sentiré que cuidarme la alimentación resulte un sacrificio mental y así no me dará por ir a comprar un kebab cuando estoy cansado y estresado después de un día de trabajo duro.

Para todos los demás que tengáis problemas de peso y no sepáis controlaros, quizá os iría bien escribir para vosotros mismos (o en los comentarios, si queréis) por qué coméis lo que sabéis que no debéis. Es más, es un ejercicio interesante a realizar no sólo a modo genérico, sino cada vez que os deis un atracón que no deberíais (si coméis más de la cuenta en esta próxima Nochebuena, podéis perdonaros a vosotros mismos :D). De hecho, no sería una mala idea llevar un pequeño diario de atracones donde os apuntéis vuestros atracones, en qué han consistido y por qué lo habéis hecho, a título informativo y sin juzgaros a vosotros mismos, es la mejor forma de ser sinceros con nosotros mismos. La mente es tan importante o más que el conocimiento, y estar mentalizados es mucho más efectivo que la omnipresente voluntad.
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viernes, 2 de agosto de 2013

¿Es voluntad aquello que necesitamos para hacer una dieta?


He hablado ya muchas veces de la falta que hace la voluntad, tantas que no me había dado cuenta de que podía inducir a error. El error de que se pueda entender de mis palabras que el mejor sistema para hacer una dieta es desarrollar una resistencia a las tentaciones que nos haga decir siempre que no por mucho que nos apetezca.

Si cada día tuviéramos una tentación muy fuerte de la que decimos que no por mucho que nos apetezeca, acabaríamos totalmente amargados. El truco no es aprender a decir que no por mucho que nos cueste, sino que el truco es que directamente no nos apetezca salirnos de la dieta. Es difícil de explicar, la diferencia es que no sólo tenemos que entender que no podemos comer según qué, sino que también tenemos que asumir que ciertas comidas o raciones no nos son beneficiosas

Cuando no estoy suficientemente mentalizado de que tengo que portarme bien con la comida, es cuando empiezan a venirme los caprichos a la cabeza o me hace pensar en comer fuera en restaurantes poco saludables. Es en el punto en el que lo tengo tan aceptado que ni siquiera pienso en todo lo que podría comer, o al menos no en la mayor parte del tiempo. La mentalización más que la voluntad la clave para hacer una buena dieta. Y es que no tenemos que decirnos tanto ”si quiero puedo”, sino ”sé que puedo, entonces lo hago”. 


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jueves, 18 de julio de 2013

La pirámide del éxito en las dietas


Decidirse a ponerse a dieta es un sacrificio, un esfuerzo de voluntad y un in-pass en donde cambiamos nuestros hábitos tanto alimenticios como físicos. Llevamos un estilo de vida que nos lleva a tener sobrepeso, con todas sus consecuencias negativas para la salud, y es algo que decidimos cambiar. ¿Pero cuál es el rasgo que caracteriza el éxito de esta dieta? En mi opinión, no hay una sola cosa, sino tres: Voluntad, Dieta y Ejercicio. 

La voluntad es necesaria para empezar, para continuar, para finalizar... con la voluntad visualizamos nuestros objetivos y le echamos ganas a la dieta y al ejercicio. Sin una dieta correcta, no cambiaremos nuestros hábitos, no nos engañemos: las dietas milagro no funcionan ni tienen éxito; y el ejercicio suele ser el gran olvidado para muchos de los que nos ponemos a dieta. Falta de tiempo, falta de ganas o incluso vergüenza. Pero sin hacer ejercicio el resultado de nuestra dieta no será satisfactorio, seguiremos sin vernos bien y tendremos que hacer una dieta hipocalórica cada vez más y más estricta hasta el punto de asquearnos: el ejercicio es necesario para mantener el metabolismo activo y para que no perdamos músculo (que es lo que da firmeza a la carne) al adelgazar. Por otro lado, si hacemos mucho ejercicio pero no llevamos una dieta adecuada, lo más probable es que nos estanquemos rápidamente, poca gente puede hacer como el nadador medallista olímpico Michael Phelps que aseguraba que comía 10000 calorías diarias, pensad que corriendo una hora (a unos 9-10km/h) perderemos unas 600 calorías, lo cual no compensaría los excesos realizados en la cocina y nos estancaríamos rápidamente.

En resumen, es necesario seguir los tres pilares, porque siguiendo sólo uno podemos acabar con desórdenes alimenticios o simplemente no tener éxito en la dieta, y con dos no siempre es suficiente porque los resultados no nos resultarán satisfactorios y acabaremos por rendirnos. Si queréis perder grasa y queréis veros mejor, es necesario cumplir con estos tres pilares básicos. La pirámide básica de las dietas es flexible, porque podemos poner más de un vértice que de los otros, pero inamovible en su base. 
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martes, 16 de julio de 2013

Cuando la voluntad se rompe


La mayoría de los que a cierta edad hemos hecho alguna dieta, lo más probable sea que hayamos fracasado en alguno de los intentos de perder peso. Yo puedo contar al menos con las dos manos las veces que he querido perder peso y una vez he bajado a un peso con el que toda la ropa que tengo me está bien (unos 102kg), ya acabo dejando la dieta. El sentimiento de culpabilidad siempre viene luego. ¿Por qué no me cuidé más? ¿Por qué dejé de hacer deporte? 

Vivimos en un mundo de voluntades rotas, de gente incapaz de estudiar, de dejar de fumar, de dejar la sal... de mil y una situaciones en las que hace necesaria la voluntad y ésta se resquebraja. Pero para ellos no pasa nada. Un estudiante que suspenda asignaturas en la universidad es permisible, porque es normal. Alguien que no sea capaz de dejar el tabaco, se le perdona porque es un adicción. Tenemos que recordar ante todo que somos humanos, que nuestra voluntad es limitada, por mucho que podamos conseguir cosas increíbles si queremos. Y es que a veces, no es tan fácil querer algo hasta el punto de desear hacer el sacrificio.

La voluntad es la clave de todas las dietas, y es muy fácil para quien no le resulta un esfuerzo estar delgados ponerse a criticar. Aunque quizá los peores son aquellos que han sabido renunciar a la comida que les gusta y entonces se sienten superiores. Lo importante, y la idea con que quería que os quedarais en esta entrada, es que no es tan grave que nuestra voluntad falle. Si un día pasáis por delante de una panadería y no podéis evitar la tentación de comeros un croissant recién hecho, lo único que ha ocurrido es que vuestra voluntad ha tropezado, es como cuando un estudiante se pone al facebook mientras se supone que está haciendo un trabajo para clase. Pero un tropezón en nuestro camino a la vida sana, no significa que esté todo perdido, porque eso no significa que ya no podamos volver a él. Lo que tenemos que evitar a toda costa es esa sensación que a veces nos embarga de que si fallamos levemente, ya está el día perdido y por tanto podemos comernos lo que nos venga en gana o dejarlo todo. Un desvío es un desvío, pero podemos volver de él y seguir.
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sábado, 13 de julio de 2013

Dieta y ejercicio: ¿Hasta qué punto podemos cambiar?


He hablado unas cuantas veces de la necesidad de que cuando nos propongamos un objetivo seamos medianamente realistas para no acabar en decepciones. Pero existen casos bien documentados de gente que decidió hacer un cambio en su estilo de vida y consiguió cambios que, nos gusten más o menos, resultan impresionantes. En la imagen que corona este post podéis ver a John Stone. Un día de 2003 decidió cambiar su vida y empezar a hacer dieta y a machacarse al gimnasio y lo interesante para nosotros es que también documentó muy bien su transformación haciéndose una foto diaria (lo hizo durante más de 700 días). No había hecho nunca ejercicio y se le notaba en el cuerpo.


En las fotos de arriba podéis empezar a ver su transformación. Corresponde al cambio de un mes y luego de dos meses. Del primer al segundo mes ya vemos que prácticamente toda su barriga se le fue, pero en el segundo fue tonificando y perdiendo más y más grasa.


Más o menos medio año después ya se le puede ver la famosa ”tableta de chocolate”. Apenas tiene grasa y su cuerpo está tonificado. 


Sumando años, en 2009, el tío ha acabado con cierto aspecto de cruasán que para mí resulta un tanto antiestético, además que se nota que estaba haciendo una etapa de ganancia de masa y por eso no se le marcan los músculos, pero aún así el cambio es impresionante. Otra cosa chocante es que en ambas fotos el hombre pesa más o menos lo mismo (unos 100kg). No quiero acabar como él, no es eso lo que busco, pero este caso sobre todo me sirve para que darme cuenta de una cosa: quien quiere puede. Es todo una cuestión de voluntad, este hombre consiguió sacar voluntad y cambiar totalmente su físico... ¡y vaya si lo consiguió! Otra cosa que llama la atención, es que según él el hecho de documentar tan bien su cambio físico le sirvió para mantener su voluntad siempre arriba, pudiendo ver sus cambios de peso y de porcentaje de grasa con el tiempo. Algo que ya os comenté que podía ser importante en la entrada sobre la importancia de ir midiéndose en las dietas

Podéis ver más sobre la transformación física de John Stone tras empezar a hacer dieta y fitness en su página web: http://www.johnstonefitness.com/

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martes, 2 de julio de 2013

Estancarse en la pérdida de peso


La voluntad que tenemos para hacer un cambio de estilo de vida está siempre condicionada a los resultados físicos que obtengamos. Yo ha habido semanas que me he estancado y debo reconocer que quizá me preocupo en exceso. No dejo de hacerme el examen mental: ”¿Lo estoy haciendo bien?”. 

Pero tenemos que pensar en que entre como estábamos y vivíamos, nuestros hábitos... Si hacemos cambios para mejor, nuestro físico quizá lentamente irá evolucionando para mejor. De la gente que conozcáis que lleve años comiendo de verdura, algo de carne, concediéndose de vez en cuando algún capricho pero sin pasarse, haciendo deporte, moviéndose y demás... ¿Cuántos de ellos tienen sobrepeso? A veces de hecho lo mejor es que si llevamos un tiempo estancados, nos demos un pequeño homenaje, una comida de descanso y luego eliminemos toxinas mediante tés o alimentos como la alcachofa.

Estamos acostumbrados a la inmediatez, pero para hacer ciencia, se necesita paciencia, y en el fondo lo que hacemos es aplicar una vida sana y utilizar nuestro cuerpo como laboratorio. Eso no quita que nos hagamos un examen de conciencia, preguntarnos si no estaremos saltándonos la dieta demasiado, si no estaremos tomando quizá demasiado azúcar, demasiada poca agua, demasiadas grasas... Yo trato de no preocuparme demasiado, conscientemente hablando, cuando llevo más de 10 días sin notar ningún cambio en la báscula, entonces hago cuentas de cuántas calorías he estado comiendo, qué alimentos he estado comiendo o si he hecho ejercicio.

A veces los pequeños detalles pueden marcar la diferencia, pero no tenemos que agobiarnos con ellos. Si llevamos una vida sana, cambiamos nuestros hábitos para mejor, nuestro cuerpo lo acabará notando, aunque a veces tengamos semanas en que simplemente no bajemos de peso.
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jueves, 27 de junio de 2013

Qué hacer cuando queramos dejarlo


La voluntad es la herramienta básica de toda dieta, es lo que hace que tenga éxito. Pero a veces llega un momento en que nos decimos que ya es demasiado, que estamos cansados de no comer pan con nocilla, que somos más felices comiendo lo que queremos a pesar del sobrepeso o la obesidad. ¿Qué podemos hacer cuando eso ocurre?

En primer lugar, creo que lo importante es recordar cuál fue nuestra motivación inicial. Todos queremos estar guapos, pero siempre hay una razón por la que un día decidimos que debemos cambiar nuestro modo de vida, perder peso, estar más guapos y más sanos. Hemos de recordar cuál fue el detonante motivador y agarrarnos a él como un clavo ardiendo.

En segundo lugar, debemos pensar en cómo nos vemos dentro de 5 o 10 años. ¿Quieres verte más delgado? Entonces hay que poner toda la voluntad en ello. No podemos dejar la responsabilidad de perder peso a un futuro ”yo”, porque la voluntad es algo que se entrena, y dejando las cosas pasar no es la mejor forma de hacerlo.

En tercer lugar, algo que podríais hacer es la típica tabla de pros y contras. Cuáles son los pros de estar a dieta, y cuáles son los contras. A veces por la irracionalidad de pasar hambre o la ansiedad por no comer lo que queremos, podemos cegarnos y hacer una mala elección de la que en un futuro nos arrepintamos. ¿Sabéis cuántas veces me he arrepentido de no haber seguido con una dieta? Odio arrepentirme de mis actos pasados.

Una cosa está clara, si tras seguir estos tres puntos, vemos que estar a dieta por la razón que sea no nos compensa, entonces quizá deberíamos replantearnos de verdad si hacer dieta o no y hasta qué punto le queremos dedicar voluntad al tema. ¡No vale la pena ser infeliz!


Fuente de la imagen: Sara Anderson ®, Flickr
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sábado, 22 de junio de 2013

El método Gabriel


Hace unos años, Jon Gabriel era un alto ejecutivo de Manhattan que sufría de obesidad mórbida. Según explica, trató de hacer todo tipo de dietas, incluso fue tratado por el Dr. Atkins (el célebre creador de la dieta de cero hidratos) y aún así siempre sufría del efecto rebote. Perdía 20kg y luego los recuperaba multiplicados por dos. Harto de que no le funcionara nada, explica que un día llegó a epifanía: Si estaba gordo no era porque le faltara voluntad, sino que su cuerpo quería estar gordo. Así que, partiendo de ahí, se elaboró para sí mismo un sistema de pérdida de peso sin dietas con la idea de conseguir que su cuerpo quisiera estar delgado. Cada vez me doy más cuenta de que no me gustan las dietas de libro, pero ésta en especial me llamó la atención porque ya he visto a unas cuantas personas que la han probado y les funciona sin necesidad de limitar ningún macronutriente ni nada semejante. 


En mi opinión, para perder peso simplemente hay que llevar una vida sana y hacer ejercicio, es así de simple. Y a quienes no les funcione será porque no comen lo suficientemente bien o en cantidades justas, o porque no hacen un ejercicio adecuado. Hay otro tipo de personas cuyo problema es de voluntad, puro y duro... Ha sido mi caso durante años, sé cómo comer y más o menos sabía cómo hacer ejercicio (aunque he aprendido mucho de ambas cosas). El método Gabriel se enfoca en las personas que no tienen voluntad suficiente o que no saben cómo comer (porque si no sabes cómo comer, pasas más hambre). En la portada del libro te dicen que es un método de adelgazamiento, pero que no es una dieta. Y en cierta manera es cierto, te pide que introduzcas ciertas pautas en tus comidas, que comas lo que quieras pero que siempre procures tomar cierta comida sana con la que nuestro cuerpo estará nutrido, de esta manera nos enseña a comer.  Pero creo que el mérito de esta dieta es que buena parte del libro incluye métodos de autosugestión para que queramos cambiar nuestros hábitos lentamente, es decir que sin darnos cuenta cambiaríamos nuestros hábitos alimenticios porque (a) con lo que estamos obligados a comer estaremos nutridos y saciados y (b) estaremos tan enfocados y sugestionados sobre la pérdida de peso y la vida sana que realmente acabaremos haciendo una dieta hipocalórica sin que nos cueste ningún esfuerzo mental. En cierta manera, al leer el texto da la impresión de tratarse de un libro de autoayuda para gordos. Ataca el problema en su base, nos enseña a tener voluntad. A mí personalmente me parece que es una aproximación bastante ingeligente.

Ahora, ya sólo viendo la portada vemos que está avalado por la sociedad holística americana. De hecho, leyendo el libro Jon Gabriel nos explica cosas como que cuando estamos estresados nuestros flujos de energía se ven estancados e igual que el agua estancada no es tan sana como el agua corriente, eso nos influye a la hora de perder peso. Yo, como científico que soy, leer eso me produce entre escalofríos y risas. No hace falta hablar de energías y biofotones cuando podemos hablar de nutrientes y de hormonas, que son los verdaderos responsables en la pérdida de peso. Por otro lado, tampoco se sostiene que por un déficit de nutrientes vayamos a tratar de comer más ni que por tener muchas toxinas nuestro cuerpo se intente proteger con grasa (si así fuera los fumadores estarían gordísimos), aunque para eso sí que se puedan encontrar estudios que lo avalan, aunque en el mundo de la nutrición se pueden encontrar artículos que avalan cualquier cosa por muy esperpéntica que sea.

Respecto a las técnicas de visualización, las hay que me parecen muy sabias (como tratar de visualizarse delgado cada día) y otras que son chorradas magufas (te recomienda literalmente ir a un parque, quitarse los zapatos y abrir la boca en dirección al sol... con eso os lo digo todo). Pero como suele ocurrir con las pseudociencias, funciona por efecto placebo, y si podemos utilizar el efecto placebo para realmente conseguir adelgazar de una manera sana, bienvenido sea. Lo bueno de esta dieta es que no me parece que sea una dieta milagro, aunque leyendo el libro haya algunas cosas que escamen (como el hecho de que diga que no es necesario hacer ejercicio), y al menos el hombre no trata de venderte suplementos carísimos con su marca como ocurre con la Dukan, la Weight Watchers o la de la Zona. Eso sí, a pesar de no venderlos que te recomienda que tomes algunos suplementos (de proteínas, de vitaminas, de omega-3 y algún otro más) algo de lo que yo no estoy de acuerdo, que el único suplemento que tomo es el de proteínas pero por razones prácticas, porque soy incapaz de comer huevos por la mañana o post-entreno.


Fuentes recomendadas:
Supongo que conoceréis el blog de ”Lo que dice la ciencia para adelgazar”, una aproximación bastante escéptica al adelgazamiento. Echadle un vistazo a lo que dice sobre El método de Gabriel y por qué no funciona. Algo que, tengo que decir, resulta ser porque una dieta basada en el efecto placebo no funciona para los escépticos.
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martes, 18 de junio de 2013

Cómo evitar darnos caprichos

Fuente de la foto: Flickr

Ciertamente, no todo el mundo engorda por una misma razón. El sedentarismo, tomar raciones demasiado grandes y esos pequeños caprichos que nos damos, se cuentan entre las razones principales de esos kilos de más en forma de grasa. ¿Cómo podremos evitar esos fallos de voluntad que hacen que no podamos decirle que no a una tableta de chocolate?

El problema de las dietas, es que en mucha gente generan ansiedad. Cuando no podemos utilizar las manos es cuando más nos apetece rascarnos la nariz, al igual que cuando estamos a dieta (sobre todo cuando la empezamos) es cuando más nos apetecen los alimentos de escaso valor nutricional. Yo no soy una excepción y aunque no me apetece comer más que antes comer chocolate o queso, sigue apeteciéndome igual y a veces lo paso mal por tener que controlarme.

Lo importante para controlar estos episodios de debilidad, es enseñarnos a nosotros mismos a comer lo que nos gusta en pequeñas cantidades. Al principio de ponernos a dieta, no vamos a empezar a llenar la despensa de cosas de picar hipercalóricas, porque es al principio cuando la voluntad más desfallece, pero eventualmente podemos empezar a introducir algunas cosas que nos gustan y aprender a darnos pequeños caprichos. Mientras tanto, algo que podéis hacer es daros una pauta de cuánto podéis comer de ese tipo de alimentos, un adulto a dieta no debería tomar dulces más de una vez por semana, así que simplemente daos un pequeño capricho de modo que si un sábado por la tarde os apetece tomar un croissant en una cafetería, hacedlo. Mejor eso que ir el lunes al supermercado y comprarse una bolsa entera.

Pensad que nuestra intención no es (sólo) perder peso, sino cambiar de hábitos para llevar una vida más sana, y dándonos pequeños caprichos eventuales aprendemos a fortalecer nuestra voluntad, lo cual es la garantía de éxito de toda dieta.
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sábado, 15 de junio de 2013

Vida sana


Me gusta hacer hincapié en que por encima de la estética, mi intención es llevar una vida sana. No es un secreto, en el fondo lo que me temo es que mi buen estado de salud actual no sea eterno. Entre los hombres de mi familia tenemos cierta tendencia a la hipertensión, y como yo tengo ”Síndrome de la bata blanca” es complicado monitoreármela bien, pero sospecho de la última vez que me la comprobaron que la tenía un poquitín más alta de la cuenta.

Respecto a la gente con un metabolismo más rápido en su juventud, nosotros tenemos la ventaja de que ya conocemos nuestro cuerpo, con lo que no recibiremos ninguna sorpresa. Lo que nos puede pasar es que nos descuidemos, que decidamos que es demasiado complicado mantenernos en forma y en un buen peso y comamos sin fijarnos. Para mí, esa es la ventaja que tengo respecto a mis familiares con hipertensión, ellos no tuvieron que ponerse a dieta con menos de 20 años como tuve que hacer yo, porque ellos eran de ese tipo de gente que por mucho que coman no engordan ni un ápice.

Nuestro metabolismo quizá sea poco agradecido, pero es un reflejo directo de nuestros hábitos. No diré que me alegre de que mi cuerpo sea así, durante mucho tiempo he maldecido el tener el apetito y el estómago de mi familia, pero no su metabolismo juvenil. Pero he llegado a la conclusión de que lo mejor es tomárselo como una ventaja, porque sé que si hubiese seguido por el mismo camino que llevaba hasta no hace mucho, no me habría sorprendido que me descubrieran problemas coronarios antes de llegar a los 40 o, quien sabe, incluso diabetes. Mi cuerpo era un reflejo de mi salud futura y es por eso que he decidido cambiarlo.
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jueves, 13 de junio de 2013

Buscando un objetivo a través de alguien famoso


Es inevitable cuando queremos perder peso que pensemos en cómo queremos llegar a estar. Aún así, a menudo cometemos el error de ponernos como objetivo el estar como alguna actriz o actor de Hollywood sin pensar bien en si nuestros cuerpos tienen el potencial de llegar a serlo.

Por ejemplo, yo podría buscar entre los actores de Hollywood el parecerme a Ryan Gosling.  Este chico tiene un cuerpo bastante currado de gimnasio pero sin exagerar demasiado, a las chicas les gusta. Vamos, no me importaría tener un cuerpo así. ¿Pero es realista? Mi complexión es la de un chico tirando a grande, sé que no puedo aspirar a estar así y lo importante es aceptarlo, que mi cuerpo es mucho más ancho de por sí, que mis piernas son mucho más anchas (las artes marciales fortalecen mucho las piernas), por no hablar de mis hombros. Nuestros cuerpos pueden cambiar sorprendentemente, pero nuestra grasa se acumula en los lugares que quiere por cuestiones genéticas y  hay que estar muy delgado (por debajo del 15% de masa grasa para hombres y al menos un 24% para mujeres) para tener la tabletilla de chocolate, y aún así nuestros huesos por debajo son lo que dan forma a nuestro cuerpo. 

Yo, con mi idea de ser un poco realista y no ponerme un objetivo inalcanzable para mí, me he fijado en un actor llamado Ryan Hurst, conocido por su rol en Sons of Anarchy (es el de la izquierda en la foto de arriba). Lo veo alcanzable para mí porque es un tipo que antes de la serie tenía un físico similar al mío, de chico grande pero con exceso de grasa. Para interpretar al personaje se puso a dieta y empezó a ir al gimnasio, pero sin buscar un cuerpo propio de los adictos al fitness. ¿Quiero yo realmente tener la tableta de chocolate? Sinceramente, no es algo que persiga porque aunque sea bonito tampoco me parece necesario para tener un cuerpo que se vea bonito.

Así que, en resumen, para mí es una buena idea empezar un cambio de estilo de vida y ponerse como objetivo llegar a tener el cuerpo como el de tal o cual famoso. Es normal, y es motivador imaginarnos enfundados en un cuerpo así. Pero para que la motivación sea correcta, tenemos que buscar parecernos en aquel en que tenemos potencial de convertirnos.


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martes, 11 de junio de 2013

Lo malo de ir al gimnasio


Ya en más de una ocasión he hablado de los beneficios de ir al gimnasio: aumentar la masa muscular aumenta el gasto calórico basal (i.e. en reposo) y hace que, en general, nos veamos mejor. ¿Pero es todo bueno? El mundo está lleno de ejemplos de gente que se apunta al gimnasio con toda su buena voluntad y no duran ni un mes.

1- El problema que tiene ir al gimnasio es, en primer lugar, el tiempo que se pierde. Ése es un tiempo que antiguamente destinaríamos a cualquier otra actividad de ocio: mirar la televisión, navegar por internet, leer, quedar con gente... Yo con esto lo que trato es en primer lugar de que no me entorpezca mi vida social por un lado y por el otro tengo asumido que llevar una vida sana es incompatible con el sedentarismo. Hace tiempo que apenas entro en facebook.

2- Los gimnasios están llenos de gente muy en forma y las comparaciones son odiosas. Lo primero que tengo que hacer en la mayoría de máquinas es bajarle el peso. Aunque para mí lo peor es esa sensación de ser observado, sé que los adictos al fitness a la mínima ya se ven gordos, y siempre me viene la pregunta de cómo me verán ellos a mí. Pero sea como sea que ellos me vean, si algo le gusta al asiduo al gimnasio es la historia de cómo alguien que empezó a cuidarse consiguió hacerlo. Sé que si sigo ahí, los demás cambiarán su desprecio porque un gordito esté utilizando la máquina que ellos quieren para hacer sus series a simple respeto.

3- A veces no notamos los cambios tan rápido como nos gustaría. Según la persona, coger masa muscular no es tan fácil, y has de pensar bastante en lo que comes y demás. Yo con esto he perdido un poco los prejuicios al respecto de los batidos de proteínas, personalmente yo he notado la diferencia (pero sin abusar, que tienen calorías). Aún así, hay que tener en cuenta que la masa muscular no se gana de un día para otro y dependerá mucho de cada persona. Así que lo importante es no estresarse, porque no conoceréis a nadie que tras un año yendo al gimnasio de un modo serio no tenga cambios visibles.

Quizá esta entrada ha sido poco contenida, disculpadme. Mi intención es un poco compartir mis neuras, la sensación en las duchas de que las miradas de todos los musculitos se dirigen hacia mis michelines o la pereza que a veces me da tener que sacar tiempo para ir a machacarme un poco. Ir al gimnasio no es un campo de rosas, como parece que siempre se diga por todo, tiene sus cosas, a veces aburre y siempre te deja cansado y a menudo traumatizado cuando inevitablemente te comparas con los demás. Pero lo importante es que la voluntad no desfallezca.


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sábado, 8 de junio de 2013

Cheat Meal, o comida libre de descanso


Tras pasar días y días mirando lo que comemos, haciendo ejercicio tanto aeróbico para activar el metabolismo como algo de musculación para tonificar y estar más ágiles, a veces parece que la perspectiva de no poder comerse una pizza o un dónut de vez en cuando no nos resulta alentadora y sólo consigue que se quiebre nuestra voluntad, y con ello al traste la dieta.

No son pocos los dietistas que aconsejan realizar un día a la semana o una comida en la que podamos comer lo que queramos y darnos así ese capricho por el que suspiramos. La idea resulta alentadora porque si nos concedemos un capricho eventual podemos ayudar a superar momentos de debilidad si sabemos que tal día podremos comer y de hecho poder disfrutar del capricho de verdad y sin remordimientos.

Además, cuando disminuimos nuestra ingesta de calorías, lo primero que hace nuestro cuerpo es disminuir la velocidad de nuestro metabolismo. Una comida libre semanal, nos ayudará a mantener el metabolismo más activo y así perder peso con más facilidad, aunque esto hay que aclarar que los últimos estudios científicos parecen estar refutándolo, pero sí que es cierto que por una vez cada semana o diez días no engordaremos y en cambio sí que disminuiremos la ansiedad. Eso sí, es importante controlarnos un poco incluso en esos días, porque recordemos que nuestro objetivo tiene que ser un cambio en el estilo de vida, y eso no puede incluir que una vez por semana nos comamos un menú extra grande del McDonald’s o nos comamos el equivalente a 3000 kcal en pizza y cerveza en una noche entre colegas, este tipo de desfases podemos dejarlos para dos o tres veces al año.
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jueves, 23 de mayo de 2013

Perdiendo neuras: Pánico en las tiendas

Podría abarcar muchísimas cosas sobre el mundo de la moda actual, pero voy a ir al que yo considero el mayor problema de todos: Las tallas de ropa. No sé los chicos, pero las mujeres estamos obsesionadas y traumatizadas con esa numeración aleatoria e irreal que se supone que nos dicen si podemos meternos en esa prenda o no. Ya os lo digo: Quien decide la talla de la ropa no tiene alma y arderá en los infiernos.

Muchas veces nos obsesionamos con que tenemos cierta talla. La tenemos en un par de tiendas y nos mentalizamos de que no podemos estar más allá de ella. Pero llegamos a la tienda número 3 y ¡Sorpresa! necesitamos una talla más (a veces incluso más) y entonces queremos arrodillarnos en una esquina y llorar. 


Yo os digo ya que he mandado a freír espárragos al sistema de tallas de este mundo cruel y os animo a hacer lo mismo. No es fácil, eso os lo digo ya. Pero no podéis dejar que domine vuestras vidas y sobretodo que os diga que tipo de silueta tenéis y que tipo de mujeres sois.

Os explicaré mi ejemplo: Yo soy una chica bastante curvilínea, y mi mayor problema es el pecho. Normalmente tengo que ir directamente a la talla más grande de cualquier prenda y la mitad de veces parezco una morcilla de Burgos. ¿Estoy más gorda? ¿Cuántas mujeres podrán comprarse esa prenda sin problemas? ¿Por qué no puedo comprarme ropa como las demás?

- Para empezar: Si todas estuviéramos como el maniquí daríamos bastante grima. Ni la modelo del catalogo está como la modelo del catalogo: El día que le tomaron las fotos hizo ayuno, encogía tripa y después añádele los 3 kilos vía photoshop que le han quitado.

- Segundo: Acepta y abraza tu cuerpo como es. No eres tu la que está "mal hecha" es la prenda la que lo está. Si tienes curvas y ni la talla más grande puede abarcarlas mínimamente entonces es que algo falla. Y no eres tu, te lo aseguro.

- El patronaje es para chicas delgadas. Porque en general tienen mejor percha, pero además conforme se aumenta la talla se sigue ese modelo con lo cual muchas veces la XL sigue siendo tan estrecha de pecho, cintura o brazos (la tríada de los horrores) como la M. Que me diga alguien si eso tiene lógica.

- Último: Jamás dejes que las tallas condicionen tu peso. Tu IMC ha de hacerlo y si tu médico, tu báscula y tu misma veis que estas más sana que una manzana que unos tejanos en XZara o XMango (no vayamos a difamar marcas) no te digan lo contrario.

Repito: Esto es difícil de digerir, yo llevo años con este mantra y sigo luchando para mantener mi dignidad y mi autoestima intactas cada vez que me voy de compras. Pero os animo, al igual que hacemos ejercicio y dieta (como odio esa palabra) para la "operación bikini", tampoco nos viene mal hacer "operación talla" para recordarnos que los números no importan, nosotras lo hacemos.

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