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jueves, 15 de mayo de 2014

Emisiones de Carbono y medioambiente

Fusión del hielo de los polos debido al aumento de temperatura relacionado con el efecto invernadero
En una aproximación al problema del efecto invernadero relativamente clásica, pensaríamos entonces que el problema es que se está enviando demasiado carbono a la atmósfera y que lo que hay que hacer es reducir esas emisiones. Es una buena forma de verlo, pero es, permitidme que lo diga, bastante incompleta.

Reacciones nucleares aparte, los átomos no se combinan entre sí. Es decir, desde que la Tierra es un planeta estable que la cantidad total de carbono se mantiene constante. Por tanto, desde un punto global, del problema del efecto invernadero no es un problema de emisiones de carbono al medioambiente (eso es inevitable), si no el por qué carbono que se encontraba depositado en la superficie de la Tierra ha pasado al aire. 

Podemos identificar dos grandes depósitos de carbono que se han reducido drásticamente con los años y los siglos:

Extraemos el carbono de sus depósitos subterráneos y acaba siendo depositado en la atmósfera
  1. Combustibles fósiles. Formados con los siglos de deposición de bacterias y otros organismos vivos depositados en fondos oceánicos, que se fosilizaron formando petróleo.
  2. Vegetación. En España se dice que antaño un mono podía llegar desde Gibraltar hasta Francia saltando de árbol en árbol. No sé cómo de cierta es la afirmación, pero desde luego la deforestación resulta ser un grave problema. Hoy en día, en parte por los estragos inmobiliarios pero en otra buena parte por la agricultura, millones de hectáreas han sido perdidas en estos siglos.
Es decir, no tenemos que preocuparnos tanto de cuánto carbono emitimos, sino cuánto carbono es emitido por combustibles fósiles y cuánto carbono proviene de vegetación que no va a ser restaurada. Todo lo demás es redundante porque el carbono por supuesto que se mueve y tiene un ciclo, y ese ciclo no es malo, lo malo es añadir más carbono al sistema atmosférico del que se va a absorber. 

Como respecto a los combustibles fósiles sólo nos queda la solución de dejar de utilizarlos (la fosilización es un efecto lento), la única opción que nos queda para revertir el efecto invernadero es la posibilidad de la reforestación
Reforestación de zonas semi desérticas mediante el uso de una ganadería inteligente
  • Ya hablé en otra entrada de que una ganadería inteligente podría ser respetuosa con la naturaleza, recuperando zonas semidesérticas y reforestando utilizando una suerte de rotación de cultivos. De esta manera, la carne no sólo no tendría una emisión asociada de carbono baja, sino incluso podríamos considerarla en cierta manera negativa (de nuevo, desde una visión global). 
  • Pero eso no es todo, el mar y las algas podrían resultar ser uno de los grandes sumideros de carbono, de hecho si el efecto invernadero está ocurriendo relativamente lento es porque ciertos tipos de corriente se están llevando agua con CO2 disuelto a las profundidades oceánicas, pero eso se va a acabar en unas pocas décadas. La salud ecológica del mar por tanto también debería ser una de nuestras prioridades.
  • Deberían primar aquellos tipos de agricultura en que la absorción de carbono fuera mayor y que no tuviera luego desperdicios (o éstos fueran aprovechables). Los cereales, por ejemplo, una vez se coge la espiga, se suele quemar la rama y la hojarasca... ¿por qué no dejar que los rumiantes se la coman a modo de pasto? En este sentido, las frutas provenientes de árboles deberían ser nuestros aliados y los espacios sobrantes aprovechados para otro tipo de verduras o frutas de mata. Es más caro para recolectar, pero mejor para el medioambiente.
  • Primar el uso de capital humano en vez de máquinas tanto en agricultura como en ganadería. El uso de tractores facilita y abarata costes, pero no ayuda al medioambiente. Y no es que sobre el trabajo hoy en día.
  • Primar agricultura de secano. Mover el agua implica un gasto de energía y un desplazamiento de especies autóctonas que no saben vivir con el exceso de agua.
Podría seguir dando ejemplos de cómo optimizar ecológicamente la producción de materias primas de alimentos, pero creo que os quedáis con la copla. Veo que en los ámbitos ecologistas se señalan muchos culpables sin tener razones suficientes, se habla del índice de emisión de carbono y luego nos viene una empresa neozelandesa a decirnos que es mejor para el medioambiente que comamos su carne de oveja siguiendo sus cálculos de emisión por cabeza de ganado. Pero no, es incorrecto, hay que saber adónde mirar y qué medir para hablar de ecologismo porque los números a veces pueden parecer engañosos, sobre todo cuando estos números no miden lo que deberían medir.
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lunes, 7 de abril de 2014

Hangout no.4: La alimentación ecológica


Cada vez más, está de moda la llamada alimentación ecológica o de sello bio. Prácticamente todos los supermercados tienen ya una sección donde se puede comprar todo tipo de alimentos de cultivo y agricultura ecológica. Su origen se encuentra en las típicas tiendas de herbolarios así que el aura de comida sana, se lo han ido ganando con los años de un modo totalmente.

En internet cada vez más veréis a más gente que os recomienda que compréis alimentos de producción ecológica. ¿Pero vale la pena? Tenemos por un lado a químicos como JM Mulet que os asegurarán que no, nivelándolo con un timo al consumidor, y por otro tenemos a agrupaciones ecológicas varias que tienen una opinión totalmente opuesta.

Es por eso que el grupo de Dietética Sin Patrocinadores decidimos hacer un hangout tratando sobre el tema. En primer lugar, no dejéis de echarle un vistazo a la entrada de Aitor en su blog Mi Dieta Cojea ni el balance escrito por Alfonso en su foro de Muscleblog

Extraído de la presentación de Lucía Redondo en el Hangout no.4 de DSP.  Personalmente, yo compro por ejemplo la leche en una cooperativa de ganaderos de vacas que pastan, no tienen la etiqueta eco, que yo sepa, pero no sólo sabe mejor si no que tengo bastante claro que es más saludable que la leche eco que venden en el supermercado con vacas alimentadas 6 meses de pasto y 6 meses de grano ecológico traído de ve tú a saber dónde.

El debate duró 1h20, aproximadamente y estas son algunas de las conclusiones a las que llegué:

  1. El que un alimento esté etiquetado como ECO o como BIO, no significa que vaya a ser mejor. La normativa es tan amplia que hay mucho margen para la picaresca.
  2. No hay que confundir el cultivo de pequeñas explotaciones y cooperativas con grandes monocultivos que tratan de cumplir la normativa ecológica (siempre yendo al límite para maximizar beneficios). Y no hay que engañarse, lo que compramos en el supermercado con una cajita que dice que es ecológico es, en general, del segundo tipo. Por otro lado, podría ser mejor un tomate de nuestro ”agricultor de confianza” en el mercado que le pone algún tipo de pesticida sintético que un tomate de invernadero ecológico.
  3. Sí que podemos concluir que en ciertos casos pueda valer la pena, sobre todo en cuanto a las pequeñas explotaciones, pero siempre queda en duda de si esto es extrapolable a gran escala una vez pasamos a producción extensiva.
    Diapositiva de Virginia Gómez, Hangout no.4 de DSP. ¿Una estructura molecular natural es distinta de su versión sintetizada? ”Va a ser que no”.
  4. La ausencia de pesticidas puede no compensar una posible mayor toxicidad. También podríamos decirlo viceversa. Al final, de nuevo, depende de lo que se compre.
  5. El que el alimento sea eco no quita el que pueda ser todavía perjudicial para nosotros. ”Es mejor comer una manzana de cultivo convencional que unas galletas bio”, dijo Marcos (de Fitness Revolucionario).
  6. Sobre el medio ambiente, no queda tan claro que sea mejor el cultivo ecológico. Se parte de ciertas ideas de lo que debería ser más natural pero no hay mediciones precisas al respecto.
Sobre el hangout, en mi opinión quedaron muchas cosas en el tintero y quizá hicimos hincapié en determinados aspectos dejando cojos otros. Ni siquiera mencionados el tema de los transgénicos, por ejemplo, que estaba en el programa. Tomo nota tratar de agilizar las cosas como moderador en la próxima ocasión.

Sobre los alimentos ecológicos no me he pronunciado mucho normalmente porque no considero saber suficiente del tema, pero más o menos he estado de acuerdo con el espíritu general. La agricultura y ganadería convencional es una patada en nuestro ecosistema y, en algunos casos, nuestras salud. Las cosas se pueden hacer mucho mejor, ya hablé del tema de la posibilidad de una ganadería más amable con el medioambiente que podía contribuir incluso revertir la desertización, y cuando se habla de medio ambiente a menudo se simplifican demasiado las cosas (igual que la obesidad no es simplemente un balance calórico, nuestro planeta no es una emisión de carbono). Es decir, hay que hacer algo, hay que mejorar los sistemas de producción tanto para nuestro planeta como para nuestra salud. Pero la etiqueta ecológica tal y como existe no es la solución, no se basa en ciencia, se basa simplemente en criterios arbitrarios de lo que se cree es más ecológico, pero a veces ninguna razón para ello.

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viernes, 7 de febrero de 2014

¿Es posible un consumo de carne sostenible para el medio ambiente?


Hace ya unos meses que tenía esta entrada pendiente porque, aunque reconozco que soy un poco egoísta en ese sentido y me preocupa sobre todo mi salud, también me preocupa la salud de nuestro planeta. En esta entrada no voy a discutir cuestiones de salud de si es sano o no ser vegetariano, si es mejor o peor. Sé que me salgo un poco de la temática habitual de salud, vida sana, etcétera, pero al ser algo relacionado con la alimentación creo que vale la pena echarle un vistazo y reflexionar. Además que es habitual el argumento de la sostenibilidad a la hora de argumentar una reducción del consumo de cereales, como yo y otros mucho más inteligentes y conocedores que yo recomiendan. ¡Siento la longitud, pero hay cosas que no sé explicar más escuetamente!

La huella del carbono correspondiente al ganado es de un 6.3% y un 22% a la agricultura, personalmente desconozco si los datos respecto a la huella de la agricultura contienen también el grano con el que se alimenta al ganado, aunque podemos suponer que sí. Es un hecho inalienable de la termodinámica que es energéticamente más barato que la gente se coma el grano que comerse la carne de los animales que han comido grano. No es difícil encontrar por internet los cálculos  del coste energético aproximados realizados (previo despiece):

  • Por cada 1kg de vaca, son necesarias 55530kcal  ( o 18.5kg de maíz )
  • Por cada 1kg de cerdo son necesarias 10590kcal (o 3.54kg de maíz)
  • Por cada 1kg de pollo son necesarias 7500kcal   (o 2.5kg de maíz)
Es por eso que es fácil que existan imágenes como esta que os pongo más abajo. Aunque personalmente no creo que porque en el primer mundo comamos carne, en el tercer mundo se vayan a morir de hambre... Como si no se tirara comida cada día para evitar la deflación de precios de materias primas. Pero bueno, es inapelable que el gasto energético para producir carne es mayor que el necesario para producir cereales.

Muy gráfico, ¿verdad?

A esto luego hay que sumarle además el coste energético del transporte además de la emisión de metano, que es mucho más tóxica para el efecto invernadero y sobre todo en el caso de los bovinos. Vivimos en un mundo de globalización donde en España no es tan raro comer ternera argentina, chilena o brasileña, porque resulta económicamente más barata que la local, aunque no por ello más "barata" en cuanto a emisión de carbono. Si miráis en el documento realizado por la FAO ”La larga sombra del ganado”, podéis leer los datos de su huella de carbono (medida en equivalente de carbono por cada gramo del animal, siendo el equivalente de carbono) de la producción de la carne y sus derivados:
  • Ternera local: 20 CO2eq/g
  • Ternera brasileña: 80 CO2eq/g
  • Cerdo local: 5 CO2eq/g
  • Leche: 1.5 CO2eq/g

Desde luego, como era de esperar los derivados cárnicos como la leche resultan mucho más económicos. Comer carne de bovinos parece que es de lejos lo menos sostenible, incluso en el caso de la ternera local el coste es 4 veces mayor que para el cerdo. El ganado es entonces considerado como algo poco sostenible, disminuye la variabilidad de las especies, emite metano y CO2 contribuyendo al calentamiento global, utiliza mucha agua y se come la comida que podríamos utilizar para nosotros, provocando que existan en lugares, especialmente la zona tropical de América, que están siendo deforestadas para poder crear grandes cultivos de cereales como la soja destinadas a consumo pecuario. Todas estas razones de ecosostenibilidad es más que probable que las hayáis oído antes. Podéis leer el documento de la FAO si estáis interesados en saber más detalles. 


En África, se culpó al exceso de animales de la desertización, matando a 40mil elefantes para evitarla. Aquí podéis ver el éxito que tuvo la idea.

Y es que no sólo a los animales destinados a ganado se les ve con ojo inquino por parte del ecologismo, sino también los animales salvajes se les considera en grandes cantidades como una especie de plaga que en ciertas zonas como África podrían estar colaborando a la desertización. La cual, por cierto, también es una fuente de carbono importante, ya que en suelo semi-árido, tras llover, en su posterior e inevitable evaporación, se lleva restos de carbono.

El temor a la desertificación en África llevó a hacer locuras como matar a 40 mil elefantes por orden gubernamental en los años 1950, culpándoles como la causa principal de que el suelo estuviera quedándose árido. Esto fue una decisión científica llevada a cabo por un estudio riguroso por parte del biólogo y ecologista Allan Savory. Pero no sirvió de nada, como podéis ver en la foto superior la situación no mejoró.  De hecho, este científico se dio cuenta de que los procesos de desertización no podían ser únicamente debidos al ganado y los animales porque en zonas de Estados Unidos donde llevaban 70 años sin pastar animales, se estaban viendo en esa tesitura.

Y es que, si siempre ha habido animales en la naturaleza, ¿cómo es posible que éstos sean la causa de destruirlo? Tradicionalmente, en todos los ecosistemas donde hay llanuras de pasto, hay animales de rebaño. Cabras, ovejas, vacas, antílopes, cebras, búfalos, elefantes... Animales en cantidades considerables que convivían bien con el medio ambiente y que se alimentaban sólo de hierba. Tal y como se cría al ganado hoy en día, resulta mucho más fácil y económico dar piensos a base de cereales a los animales, basta tener a los animales en una jaula y que alguien vaya repartiendo la comida, incluso en la cría con sello ecológico, al ganado se le alimenta con pienso de cereales de cultivo ”biológico”, no con pasto. En cambio, para controlar una cantidad extensa de ganado son necesarias muchas personas pastoreando, no sé los números pero seguro que muchas más que las que hacen falta en los criaderos ”industriales”. 

En la patagonia se está utilizando al ganado para revertir el proceso de desertificación. En la foto podéis ver 4000 ovejas.
Si tenéis algo de afición por la jardinería, sabréis que las plantas estacionales, si no les quitáis los restos hierba muerta, no dejaréis que las otras semillas crezcan por debajo. Es por eso a la tierra se le ara, se le quitan los restos de hierbas (a menudo quemándolas, siendo por cada metro cuadrado de hierba quemada la misma contaminación que 6000 coches) y se aprovecha para echar estiércol. Ahora si pensáis en lo que pasa en una tierra de pasto cuando pasan unas miles de cabezas de ganado, remueven con sus pezuñas la tierra, se comen la hierba y abonan con su propio estiércol sin necesidad de que alguien haga la tarea poco agradable de recoger sus heces y echarlas por la tierra.

 En resumen, las zonas de pasto necesitan ser limpiadas a menudo para poder seguir reproduciéndose y no desertizarse, y en vez de ser quemado, el pasto puede servir de alimento a los animales y así no tener que deforestar bosques y selvas como el Amazonas, contribuyendo a la desertización, para plantar grano con el que alimentarlos. La naturaleza tiene un ecosistema, y nosotros los seres humanos en conocimiento de la misma, podemos utilizarla igual que utilizamos las estaciones para plantar las distintas variedades de semillas, para sacar provecho. A esto lo llama su autor manejo holístico, que técnicamente es una forma de rotación de cultivos y pasto algo más sofisticada aplicada a la desertización que la tradicional, por ello mismo también mejora la calidad del suelo a la hora de cultivar.

Quizá no me creáis, así que permitidme que os muestre unas imágenes:

Como podéis suponer, las dos imágenes superiores corresponden al mismo lugar, el Cuerno de África, y las dos inferiores corresponden a México
Rehabilitando zonas áridas o semiáridas, la tierra recuperaría la habilidad de atrapar el carbono excedente, tanto en el suelo en sí mismo como en forma de moléculas orgánicas creadas a partir de la fotosíntesis, disminuyendo así los efectos del gas invernadero (Savory asegura que incluso revertir, pero no lo tengo tan claro). Con una ganadería responsable podríamos abastecer de comida y reverdecer esas zonas desérticas cuyo alimento depende de lo que reciben como donaciones o de la carne que son capaces de criar, ya que son zonas donde no se puede plantar nada [¿todavía?]. Supongo que no hace falta que os recuerde que España está en proceso de desertización y que esto debería interesarnos mucho. Os dejo, sin quereros meter aún más el rollo, con la charla del TED de 2013: ”Cómo reverdecer los desiertos del mundo y revertir el cambio climático”, en donde este tema fue tratado (no sin levantar algo de polémica, todo sea dicho).




Entonces, a la pregunta del título. ¿Es posible una población mundial carnívora y ecosostenible? Sí, lo es, y ahora probablemente no lo sea. Pero tendríamos que replantearnos muchas cosas de nuestra economía para ello, aunque teniendo en cuenta el desempleo mundial, no me parece tan descabellado ocuparse en esto.
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