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jueves, 7 de agosto de 2014

¿Cuáles son las dietas más populares? Un pequeño análisis

Esto de las dietas, no deja de ser una moda tras otra. Hace 40 años las dietas bajas en grasas y mediterráneas resultaban ser las más populares, para luego verse desplazadas por la dieta del Dr. Atkins que, supuestamente, resultaba más fácil de hacer. Y poco a poco se fueron añadiendo otras dietas milagro hasta tener un amplio abanico de elección. Así que vamos a ver ahora mismo cuáles son las dietas más populares en cuanto a cantidad de búsquedas en google.

En España:

La sombra de la dieta Dukan es alargada. Durante 2011 se convirtió en la última moda, todos los que querían hacer dieta escogían hacer la Dukan por sus rápidos efectos en la pérdida de peso. Por eso, he hecho para España dos gráficas. La de abajo tiene todas las dietas junto a la Dukan, que, aunque su tendencia poco a poco va descendiendo, sigue dejando a una escala de prácticamente cero. La de arriba tiene el resto de dietas. Todas se mantienen relativamente constantes, aunque me aventuraría a decir que la Atkins ha perdido poco a poco su popularidad (a pesar del pico, que implica la aparición de alguna noticia en un periódico que ha aumentado las búsquedas) y claramente la dieta paleolítica que ha ido aumentando poco a poco su importancia en la red. Destaca en ese sentido que su crecimiento resulta ser bastante constante. A destacar la baja popularidad de las búsquedas sobre la dieta mediterránea, que es la clara perdedora, quizá porque consideramos conocerla lo suficiente como para hacer búsquedas por la tele o porque consideramos que es la dieta "saludable" y "equilibrada".

Internacionalmente (o en el mundo anglosajón):

En búsquedas internacionales, entendámosla como los resultados en inglés, el panorama es mucho más variado y muchísimo más estacional. Fijémonos por ejemplo el efecto de las promesas de año nuevo en la dieta Atkins, que por lo demás se mantiene bastante constante. El crecimiento de la Dukan se dio aproximadamente al mismo tiempo que en España, pero no logró calar y ahora mismo es menos popular que la dieta mediterránea. La ganadora durante la pasada década fue la dieta Atkins hasta que llegó a la palestra la "dieta paleo", que poco a poco ha ido haciéndose más popular en un crecimiento igual de constante y para nada abrupto como vemos que empieza a ocurrir en España.

Una de las razones por las que se dice la dieta paleolítica se popularizó fue porque se hizo popular entre los "box" de crossfit estadounidenses. ¿Tiene eso sentido?


Con estos datos es difícil de decir, aunque desde luego sí que se ve cierta correlación entre el crecimiento inicial. Con la coincidencia de la edición revisada de Loren Cordain (2010), es posible que se popularizara entre el crecientemente popular crossfit y eso propiciara su crecimiento.

Si miramos búsquedas que tengan una buena correlación con "paleo diet", vemos alguna información interesante:

El término en inglés "paleo diet" se correlaciona muy bien con "training app" (aplicación para el móvil de entrenamiento, tipo runtastic, para quienes os guste correr, o Mammoth Hunters, para quienes queráis probar un ejercicio algo más paleo). Se me ocurren muchas hipótesis, entre ellas el que la paleo promocione como condición sine qua non para llevar un estilo de vida sano y que ésta resulte una dieta popular entre gente joven, formada y acostumbrada al uso de internet.

Las típicas fotos caseras de "antes y después" de una dieta, son bastante homogéneas respecto al género

La paleo ha sido sorprendentemente popular entre hombres, por primera vez parece que se promocione con abdominales marcados más que con cuerpos femeninos curvilíneos, lo cual también puede ser parte del por qué de su popularidad (como se dice en marketing, los hombres eran un target sin explotar adecuadamente en esto de las dietas).



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lunes, 24 de marzo de 2014

Divergencia entre consejos para adelgazar - ¿Qué está pasando aquí?

Captura de pantalla de la entrada sobre la que hablo en esta entrada

El otro día llegó a mis manos cierto artículo: 


La idea de la entrada del blog de José Miguel del Castillo era reunir a esos 8 nutricionistas, que con sus distintas aproximaciones fueran a dar sus recomendaciones a la hora de que nos dispusiéramos a adelgazar. A algunos de ellos los conozco en mayor o menor medida y son todos grandes profesionales. Os recomiendo que le echéis un vistazo, aunque os aviso de que es posible que en cuanto lo leáis os quedéis con la impresión de que no hay nada que esté claro, porque en algunos temas los distintos nutricionistas se contradicen. Y aún así, porque aquí participan 8 nutricionistas, porque apuesto a que si hubiésemos añadido otros 12, entre un total de 20 seguiría habiendo incluso más opiniones divergentes.

¿Qué pasa aquí? ¿Cómo es posible que algo tan relativamente sencillo como el adelgazamiento esté tan sujeto a quien le preguntemos? Sé que no todas las ciencias son tan exactas como la física (¡cuántica aparte!) pero a cualquiera le llamará la atención que algunas recomendaciones sean totalmente divergentes, o en el mejor de los casos simplemente distintas. Por ejemplo, algunos hablan de control de la glucemia, otros dejan caer que entrar en cetosis puede ser muy útil, otros recomiendan aumentar los hidratos (integrales) en la dieta, otros dicen que olvidemos los macronutrientes y nos centremos más en los alimentos... Todos y cada uno tienen sus opiniones basadas ya sea en su experiencia o en su lectura de estudios científicos, más o menos yo ya he ido leyendo sobre cada tema y me he podido formar mi propia opinión; ¿pero qué pasa con los demás?

El problema es que se basen los consejos en su experiencia en clínica (que al final se basa en sus propias creencias e ideologías). Estoy de acuerdo que entre los resultados en estudios científicos y su aplicación en clínica, siempre hay un paso más allá, y es el paso de la individualización del tratamiento. Por ejemplo, a mucha gente limitar los hidratos podría implicar un gran aumento de la ansiedad y la dieta se iría al garete o no son capaces de soportar las consecuencias de la cetosis. Lo mismo pasa con temas como el de la cantidad de comidas diarias, a algunos les va mejor hacer 5 o 6 comidas diarias y a otros hacer 3 o 4 (o menos) les va mucho mejor. Si hay muchos aspectos que se demuestra que en clínica dependen del paciente, no deberían hacerse recomendaciones generales por mucho que la impresión del dietista sea que en general a la gente le va mejor hacer una cosa y no otra según su propia experiencia, porque la experiencia personal y no sistemática está, en general, sesgada. Algo que, por otro lado, leyendo la entrada enlazada en la cabecera y viendo las divergencias, se ve bastante claro.
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viernes, 10 de enero de 2014

No lo dejes para el lunes, ¡empieza hoy mismo!


¿Han terminado las fiestas y sientes que los pantalones te aprietan un poco más que antes? ¿No te sientes cómodo con algunas camisetas que antes te sentaban genial? Bueno, no hay de qué preocuparse, es relativamente normal coger algún kilo durante las fiestas. Ahora mismo, tras una época de exceso calórico, lo más probable sea que tengas el metabolismo acelerado, cerca de un 10%, así que el mejor momento para perder peso es ahora mismo, porque esos efectos se diluyen al cabo de una semana.

No lo negaré, ahora es cuando resulta más difícil. El cuerpo tras un par de semanas comiendo algo más de la cuenta, parece que esté pidiendo más y más comida por mucho que hayamos llegado a aborrecer los turrones. Es posible que esta semana paséis un poco más de hambre también por la ansiedad y porque habéis acostumbrado al cuerpo a comer más. Cierto. Pero si queréis perderlo, queréis seguir los preceptos de la vida sana, lo mejor es simplemente hacerlo. ¿Por qué dejarlo para mañana? Ahora es cuando tenéis la voluntad, y no hay nada que vaya a hacer que esa voluntad aumente de aquí a un futuro cercano.

Así que coged y mañana por la mañana os pesáis, os medís y en vez de desayunar pan de leche, desayunáis un par de huevos con un tomate a rodajas y empezad a hacer algo de ejercicio, ya sea en el gimnasio, en casa o en la calle (¡todo vale!). Dejáis de comer por gula y coméis sólo por hambre. Y la semana que viene os volvéis a pesar y medir, ¡veréis que alegrón! Empezad a tomar ahora los hábitos sanos que harán que de aquí a la primavera que empecemos a mostrar más de nuestro cuerpo, la gente os diga lo estupendos que estáis, que en la próxima analítica el médico os diga que estáis hechos unos chavales, sanos como toros. 

Aprovechad este 2014 para ser aquellos que querríais llegar a ser, no hay por qué esperar otro año, otro mes, otra semana u otro día. Empezad ahora porque es ahora cuando has de recopilar la voluntad necesaria.
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lunes, 4 de noviembre de 2013

Cuando la gente dice ”comer de todo” no se refiere a ”comer de todo"


De nuevo, tratando un poco la sabiduría popular, lo normal cuando le dices a alguien que quieres perder peso su recomendación es ”trata de comer de todo y apúntate al gimnasio”. Ya expliqué no hace tanto que no es necesario ir al gimnasio para ponerse en forma (como si los abdominales marcados fueran una invención del fisioculturismo), pero ¿es verdad que se puede comer de todo? Bien, la respuesta resumida es que sí, se puede. Si miráis algunas páginas de fitness os harán creer que el problema es que coméis demasiados hidratos, en cambio si miráis algunas de nutricionistas os harán creer que siguiendo la pirámide nutricional y evitando ir al McDonald’s tendréis un cuerpazo. Bien, en ambos casos son respuestas limitadas. 

Si queréis estar a dieta podéis comer de todo, de hecho lo único importante es que comáis menos calorías de las que gastáis (aunque eso no siempre vaya a ser fácil). En serio, no bromeo cuando digo que si os comprarais 2kg de chucherías y fuera lo único que comierais durante una semana adelgazaríais. Pero nadie puede estar eternamente a dieta contando sus calorías, así que lo lógico es que la dieta que hagáis no sólo os sirva para adelgazar sino que tiene que serviros para adquirir una serie de hábitos saludables que os permitan mantener el peso eternamente. 

Desde luego los publicistas de los cereales dietéticos han hecho ganar mucho dinero a sus compañías, pero no nos han hecho ganar precisamente en salud

Entonces, el truco clásico para adelgazar ”comiendo de todo” es tratar de consumir comidas con una menor densidad energética. Entonces, la carne de cerdo se elimina totalmente, además que ”tiene muchas grasas saturadas y esas son muy malas”, se deja de aliñar la ensalada con aceite porque aunque dicen por la tele que es muy sano, el aliño para ensalada Dukan tiene menos calorías y, por supuesto, se empiezan a tomar todos los lácteos desnatados. Básicamente, el truco de comer comida menos densa energéticamente pasa por comer menos grasas y por comer más fibra. ¿Os suena de algo? Ese adelgazar ”comiendo de todo” es lo que el señor Kellogg quiere que hagáis, porque claro, no sólo vais a desayunar de sus ”Special K” o de ”All Bran” (algo lógico, porque reduciendo el consumo de grasa, se estriñe uno) sino que además vas a acabar cenándolo cada día. Pero el "plan special k” no te funcionará siempre  y encima a la que cambies a cenar lo que normalmente como solías hacer (porque al ser humano le gusta la variedad) volverás a engordar. Además, ¿os parece recomendable desayunar y cenar  siempre de lo mismo? 

No, adelgazar comiendo de todo no significa el clásico ”disminuir las grasas, comer más cereales, comer menos carne y picotear unas galletas de fibra a media tarde con un café con leche con sacarina o un zumo sin azúcar”, no. Adelgazar comiendo de todo significa ser consciente de que de vez en cuando puedes comer en McDonald’s, que si te apetece desayunar o cenar de cereales está bien, pero es mucho mejor que comas la mayoría de tus hidratos provenientes de la fruta y la verdura, que de los derivados de los cereales (incluso en su versión integral, aunque ésta sea algo más saludable), aunque el pan y otros almidonados estén en la base de la pirámide alimenticia oficial española; tus pantalones y tus analíticas te lo agradecerán. Que comer carne es algo sano, incluso la más grasa, pero claro, hay que ir con cuidado de no comerlo cada día e ir variando, que si comes cada día pollo te cansarás y tu dieta se irá al traste. Lo que significa realmente ”comer de todo” es simplemente que los alimentos no son lo que te engordan, sino la dieta que lleves. Ahora, ¿que cuál es la dieta más recomendable? Para eso, id leyendo otras entradas de mi blog :). Otro tema es que lo más efectivo a corto plazo sea seguir los preceptos de comer de todo, pero ese es otro tema que trataremos en otra ocasión, como diría Michael Ende.
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miércoles, 14 de agosto de 2013

Claves para mantener el metabolismo acelerado



Cuando llevamos una dieta hipocalórica de modo que nuestro cuerpo gasta más energía de la que recibe, nuestro metabolismo muy inteligentemente se da cuenta de que estamos en un modo de privación y si prolongamos esta situación de inhanición por suficiente tiempo, entraremos en modo ”ahorro de energía” de modo que nuestras reservas no se gasten indistintamente. Es una situación semejante a la de nuestro ordenador portátil, que mientras está conectado a la corriente el brillo de la pantalla es mayor y la frecuencia del procesador no está para nada limitada. A este proceso corporal lo llamamos la ralentización del metabolismo, una deceleración que puede ser fácilmente de unas 500kcal menos de gasto diario si hacemos una dieta especialmente estricta.

¿Cómo podemos evitarlo? Para ello entonces lo mejor es mirar algunos procesos de ralentización.


  1. Pérdida de peso. ¿Qué cuesta más, mover una pesa de 1kg o una de 20kg? A gran escala le pasa a nuestro cuerpo, aunque no lo notemos nuestro cuerpo necesita menos energía para moverse a medida que vamos adelgazando. Éste es un proceso inevitable y es la razón por la que tenemos que tener claro que nunca podremos comer como comíamos antes de empezar a ponerse a dieta, de ahí que a medida que perdemos peso hay que ajustar la dieta y comer una cantidad menor de calorías. Es la razón por la que el metabolismo basal se da en kcal/kg.
  2. La pérdida de masa muscular ligada a cualquier dieta de adelgazamiento. Este es el proceso principal que tenemos que tratar de, al menos, minimizar. El metabolismo basal depende principalmente de qué masa muscular tengamos más que cuánto pesemos per se. Es decir, el gasto energético de alguien que pese 80kg de masa magra y 20kg de grasa no será tan distinto del que pese 10kg menos de grasa, pero bastante más si son 10kg menos de músculo.
  3. Otros procesos de ralentización ligados a nuestra alimentación.

Vistos los distintos procesos, los consejos son bastante simples:

  1. No queráis perder mucho peso en poco tiempo. A grandes rasgos, podemos perder cerca de un 1% de nuestro peso en grasa por semana. Es decir, calculando las calorías implicaría un déficit de entre 500 y 1000 calorías diarias.
  2. Comed proteínas suficientes. Entre 1 y 2g de proteína diarios, dependiendo de cuánto deporte hagáis y cómo de en forma estéis.
  3. No os olvidéis de las grasas, son muy calóricas con lo que hay que ir con cuidado, pero con el colesterol es con lo que se crean las membranas celulares.  Comed alrededor de 0,5g por kg de vuestro peso, lo mejor son las fuentes más sanas y ricas en omega-3. Yo desayuno con un puñado de almendras y utilizo aceite de oliva virgen crudo para aliñar. Eso sí, evitad las grasas trans.
  4. Yo, personalmente, no recomiendo que dejéis de tomar hidratos porque también hay que pensar en los micronutrientes que los vegetales nos proveen. Pero sí que es cierto que los hidratos de alto índice glucémico favorecen el almacenamiento de grasa. Si podéis elegir, comed cereales integrales, o mejor, verduras.
  5. De vez en cuando tomaos un descanso. No contéis las calorías. Así evitaréis que el metabolismo basal se decelere tan pronto y ganaréis más energía. Del mismo modo, de vez en cuando podéis hacer todo lo contrario y pasar días comiendo menos de lo habitual. No dejéis que vuestro cuerpo se conozca vuestra dieta de memoria.
  6. Haced ejercicios de tonificación. Llevando una dieta adecuada, perderéis alrededor de 200g de músculo por cada kilo que perdáis, es por eso que esto es importante. Sea cual sea vuestro peso y edad, un buen entrenador os puede indicar lo que podéis y lo que no podéis hacer. No tiene por qué ser pesas, pero a poder ser algo que implique el uso de todo el cuerpo. Si os gusta correr, podéis probar el HIIT, entrenamiento por intervalos explosivos (prometo que pronto escribiré al respecto).
Recordad que para perder peso, hay que llevar una dieta hipocalórica. Si vuestro cuerpo no gasta más energía de la que consumís no necesitará echar mano de la reserva de grasa para alimentarse. Pero que para adelgazar haya que comer menos, no significa que para adelgazar bien no haya que vigilar otras cosas.
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jueves, 18 de julio de 2013

La pirámide del éxito en las dietas


Decidirse a ponerse a dieta es un sacrificio, un esfuerzo de voluntad y un in-pass en donde cambiamos nuestros hábitos tanto alimenticios como físicos. Llevamos un estilo de vida que nos lleva a tener sobrepeso, con todas sus consecuencias negativas para la salud, y es algo que decidimos cambiar. ¿Pero cuál es el rasgo que caracteriza el éxito de esta dieta? En mi opinión, no hay una sola cosa, sino tres: Voluntad, Dieta y Ejercicio. 

La voluntad es necesaria para empezar, para continuar, para finalizar... con la voluntad visualizamos nuestros objetivos y le echamos ganas a la dieta y al ejercicio. Sin una dieta correcta, no cambiaremos nuestros hábitos, no nos engañemos: las dietas milagro no funcionan ni tienen éxito; y el ejercicio suele ser el gran olvidado para muchos de los que nos ponemos a dieta. Falta de tiempo, falta de ganas o incluso vergüenza. Pero sin hacer ejercicio el resultado de nuestra dieta no será satisfactorio, seguiremos sin vernos bien y tendremos que hacer una dieta hipocalórica cada vez más y más estricta hasta el punto de asquearnos: el ejercicio es necesario para mantener el metabolismo activo y para que no perdamos músculo (que es lo que da firmeza a la carne) al adelgazar. Por otro lado, si hacemos mucho ejercicio pero no llevamos una dieta adecuada, lo más probable es que nos estanquemos rápidamente, poca gente puede hacer como el nadador medallista olímpico Michael Phelps que aseguraba que comía 10000 calorías diarias, pensad que corriendo una hora (a unos 9-10km/h) perderemos unas 600 calorías, lo cual no compensaría los excesos realizados en la cocina y nos estancaríamos rápidamente.

En resumen, es necesario seguir los tres pilares, porque siguiendo sólo uno podemos acabar con desórdenes alimenticios o simplemente no tener éxito en la dieta, y con dos no siempre es suficiente porque los resultados no nos resultarán satisfactorios y acabaremos por rendirnos. Si queréis perder grasa y queréis veros mejor, es necesario cumplir con estos tres pilares básicos. La pirámide básica de las dietas es flexible, porque podemos poner más de un vértice que de los otros, pero inamovible en su base. 
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jueves, 20 de junio de 2013

10 consejos básicos para ponerse a dieta

Según la dieta que la chica del centro haga, puede terminar como
la de la izquierda o como la de la derecha. Es importante hacer las cosas bien.

Llevo ya unas semanas entrando habitualmente en foros de adelgazamiento para ayudar a la gente y ser ayudado (que no lo sé todo... ¡ojalá!). Y de lo que se ve más a menudo es de gente que llega y no tiene ni idea de cómo ponerse a dieta, de cómo empezar. Durante años ha existido la idea de que para estar a dieta hay que comer de verdura hervida, carne de pollo hervida sin sal... Pero la cosa no tiene por qué ser así. Como imagino que habrá gente que caiga a este blog y no sepa ni cómo ponerse a dieta y todos los distintos consejos que voy dando le parecerán muy liosos, hago un pequeño resumen por puntos.

Diez puntos importantes para ponerse a dieta:

  1. No existen las dietas milagro. A menos que tengáis una obesidad muy severa, nuestro cuerpo tiene la posibilidad de perder entre 500g y 1kg de grasa semanal. Si una dieta os promete perder mucho peso en menos tiempo, alejaos porque lo que haréis será perder masa muscular y por tanto perder grasa.
  2. Un kilo de grasa equivale a 7000 calorías, por lo que si queréis adelgazar perdiendo grasa, tenéis que tomar entre 500 y 1000 calorías menos que las que necesitáis para manteneros de peso (las calorías necesarias para mantenerse de peso es lo que se llama la tasa de metabolismo basal) y hacer ejercicio para quemar algunas calorías más al día. Normalmente una dieta de 1200 calorías servirá para una mujer con un ligero sobrepeso y una de 1800-2000 para un hombre que pese más de 100kg. Aún así, si esto os parece muy lioso, yo os recomiendo la dieta de puntos, que simplifica bastante el proceso.
  3. Si hacéis una dieta demasiado hipocalórica perderéis músculo, con lo que vuestro metabolismo basal se ralentizará y os estancaréis, además de que notaréis que os faltarán las energías e incluso si lleváis esa situación por periodos prolongados de tiempo podréis tener daños en el músculo cardíaco (algo común entre los que han sufrido anorexia). Es por eso que es importante comer bien y hacer ejercicio para mantener el músculo activo y evitar el sedentarismo. Así también ayudaréis a tener las carnes más prietas.
  4. Si hacéis ejercicio, no os fiéis sólo de lo que os diga la báscula. Medíos los contornos porque el músculo es más denso que la grasa, por lo que podéis perder grasa (os interesará una forma aproximada de medir vuestro porcentaje de masa grasa), ganar músculo y que no se note en la báscula pero sí en la ropa. Esto se aplica sólo al principio, mientras llevéis una dieta hipocalórica vuestro cuerpo no será capaz de crear músculo, excepto para la primera etapa, así que si todo va bien y hacéis ejercicio llegará un punto que lo que perdáis será sólo de grasa.
  5. La única forma de perder peso es tomando menos calorías de las que consumís. Luego, el contenido de lo que comáis va a marcaros si perdéis grasa o músculo, así que lo importante es comer sano y variado. Sin dejarse ningún macronutriente.
  6. Comed hidratos con una baja carga glucémica (frutas y verduras), y evitad los cereales y harinas refinadas y derivados. Para desayunar es mejor tomar avena integral que Special K, aunque siempre es mejor Special K que choco krispies, y podéis comer pastas y arroces integrales sin excederos con las cantidades. 
  7. Comed proteínas. Si hacéis ejercicio, y tenéis que hacerlo, debéis tomar entre 1,5 y 2 gramos de proteína por kilogramo de peso. Así evitaréis la destrucción de músculo. Es importante tomar en cada comida principal y después de entrenar.
  8. Comed grasas sanas, como el aceite de oliva virgen o los frutos secos. Hacedlo con moderación porque son hipercalóricos, pero son importantes para nuestro cuerpo debido a su función estructural (forman las membranas celulares, por ejempl). Si no tomáis nada de grasas, perderéis más músculo porque no tendréis los nutrientes necesarios para mantener o crear masa muscular.
  9. Hacer ejercicio aeróbico o cardio (correr, ir en bicicleta, elíptica, saltar a la comba...) es importante porque fortalece el corazón y se pierde grasa, pero es importante también hacer algo que tonifique para aumentar o mantener la masa muscular (pesas, body pump...). Así evitaréis estancamientos futuros en la dieta, porque el metabolismo basal depende de vuestra masa magra.
  10. Tenéis que documentar bien el proceso. Pesaos, medíos o haceos fotos. También, sobre todo al principio, apuntad lo que coméis y vuestros planes de entrenamiento, así si os estancáis podéis saber qué ha pasado.
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jueves, 13 de junio de 2013

Buscando un objetivo a través de alguien famoso


Es inevitable cuando queremos perder peso que pensemos en cómo queremos llegar a estar. Aún así, a menudo cometemos el error de ponernos como objetivo el estar como alguna actriz o actor de Hollywood sin pensar bien en si nuestros cuerpos tienen el potencial de llegar a serlo.

Por ejemplo, yo podría buscar entre los actores de Hollywood el parecerme a Ryan Gosling.  Este chico tiene un cuerpo bastante currado de gimnasio pero sin exagerar demasiado, a las chicas les gusta. Vamos, no me importaría tener un cuerpo así. ¿Pero es realista? Mi complexión es la de un chico tirando a grande, sé que no puedo aspirar a estar así y lo importante es aceptarlo, que mi cuerpo es mucho más ancho de por sí, que mis piernas son mucho más anchas (las artes marciales fortalecen mucho las piernas), por no hablar de mis hombros. Nuestros cuerpos pueden cambiar sorprendentemente, pero nuestra grasa se acumula en los lugares que quiere por cuestiones genéticas y  hay que estar muy delgado (por debajo del 15% de masa grasa para hombres y al menos un 24% para mujeres) para tener la tabletilla de chocolate, y aún así nuestros huesos por debajo son lo que dan forma a nuestro cuerpo. 

Yo, con mi idea de ser un poco realista y no ponerme un objetivo inalcanzable para mí, me he fijado en un actor llamado Ryan Hurst, conocido por su rol en Sons of Anarchy (es el de la izquierda en la foto de arriba). Lo veo alcanzable para mí porque es un tipo que antes de la serie tenía un físico similar al mío, de chico grande pero con exceso de grasa. Para interpretar al personaje se puso a dieta y empezó a ir al gimnasio, pero sin buscar un cuerpo propio de los adictos al fitness. ¿Quiero yo realmente tener la tableta de chocolate? Sinceramente, no es algo que persiga porque aunque sea bonito tampoco me parece necesario para tener un cuerpo que se vea bonito.

Así que, en resumen, para mí es una buena idea empezar un cambio de estilo de vida y ponerse como objetivo llegar a tener el cuerpo como el de tal o cual famoso. Es normal, y es motivador imaginarnos enfundados en un cuerpo así. Pero para que la motivación sea correcta, tenemos que buscar parecernos en aquel en que tenemos potencial de convertirnos.


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jueves, 30 de mayo de 2013

¿Qué dieta escoger?




Cuando empezamos una dieta, o nos quedamos estancados en nuestra odisea perdiendo masa, nos preguntamos o nos replanteamos qué tipo de dieta seguir. Para saberlo, lo que tenemos que hacernos es la pregunta estrella: ¿Cuál es mi problema?

En mi caso, por ejemplo, mi problema son las cantidades de comida y mis perdiciones son el chocolate y el queso. Habrá quien no coma nunca de verduras, o coma demasiadas grasas. Lo que tenemos que hacer en primer lugar es un examen interior y decidir qué es lo que debemos cambiar en nuestro estilo de vida para adelgazar y estar sanos. Aún así, prácticamente toda dieta (sana) os irá bien si la lleváis a rajatabla. Eso sí, lo que escojáis procurad que sea sano y variado, recordar que la supresión o limitación de hidratos complejos (azúcares, pastas y arroces) está bajo sospecha de que pueda dejar secuelas. Hay que comer de todo en sus cantidades necesarias.

Personalmente, del elenco de dietas existentes a mí me gusta la dieta de puntos (la de Weight Watchers, pero no es la única) porque me da mucha flexibilidad de alimentos y me permite algún caprichillo de vez en cuando a base de devolver o guardar puntos durante la semana, y sobretodo porque ataja mi problema que es comer demasiado. Si tuviera más voluntad para mirármelo, la dieta de la zona no está nada mal, pero obviando toda la cantidad de suplementos que te piden que tomes (me parece una chorrada meterse tanto suplemento de omega-3). Lo único que es importante es que, sea lo que sea que decidáis hacer para poneros a dieta, procuréis comer variado y no eliminar ningún macronutriente, por eso dietas como la Dukan no me parecen muy recomendables. Hay que hacer una dieta que se ajuste a nosotros, a nuestra voluntad, nuestro modo de vida y, eso no hay que olvidarlo, a nuestro bolsillo.
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martes, 14 de mayo de 2013

Marcarse un objetivo realista



Algo que mucha gente olvida a la hora de ponerse a dieta, es que tan importante es mentalizarse de que hay que cambiar el estilo de vida, como marcarse un objetivo. ¿Cómo queremos ponernos? La pregunta directa para muchos será decir simplemente ”más delgado”, o directamente ”delgado”. Otros pueden decir que quieren tener el cuerpo de Jennifer Lawrence o de Gerard Butler en modo espartano. 

En primer lugar, tenemos que tener claro que a menudo los cuerpazos de las chicas de Hollywood están enfajados y retocados a base de bisturí; eso si no han hecho ayuno y utilizado laxantes para tener la barriga más deshinchada en la sesión de fotos o premiere de turnos en el caso de las mujeres o hincharse a carbohidratos y no haber bebido apenas agua para marcar más los músculos en el caso de los hombres. Kim Kardashian, para lograr ser Kim Kardashian primero tuvo que hacerse retoques de cirugía, enfajarse y maquillarse hasta para ir a hacer yoga para no perder ese halo de mujer bellísima. No necesitamos compararnos con ídolos estéticos irreales, porque lo que tenemos que buscar es vernos más guapos nosotros mismos, no necesariamente estar igual de guapos que alguien.

Por otro lado, también tenemos que pensar hasta qué punto seremos capaces de sacrificarnos por nuestro cuerpo. ¿Cuántas horas estaríais dispuestos a pasaros en el gimnasio? ¿Seréis capaces de llevar una dieta tan estricta que os permita alcanzar esa última talla de pantalón con la que toda la ropa te sienta bien? Actores como Ryan Reynolds reconocen que para conseguir el cuerpazo que se gastan se han de matar horas y horas en el gimnasio. Yo no sé vosotros, pero yo sinceramente prefiero tener un cuerpo con el que yo me sienta cómodo y guapo, que vivir siendo un esclavo de un aspecto donde las revistas tipo Men’s Health digan que estoy bien. Cada persona es un mundo y los habrá que haciendo un poco de ejercicio ocasional ya estarán tremendos, afortunados de genética agradecida, pero como ya he dicho no tenemos por qué buscar estar como ellos, sino estar en el punto de belleza en que nos sintamos mejor y más sanos. Si coincide que cuando estamos más sanos es cuando tenemos el cuerpo de Jennifer Lawrence o la tableta de chocolate, pues bienvenida sea esa suerte, pero no es eso lo que tenemos que buscar.

Es por ello que es importante marcarse un objetivo realista. Todos soñamos con tener el cuerpo de un modelo, pero para estar así, nuestra genética y hábitos de toda una vida van a ponérnoslo muy difícil, sino imposible. Es decir, tenemos que pensar en cómo queremos y podemos estar. En mi caso, quiero bajar de una 50 de pantalón a una 46 (y así por fin poder comprar pantalones en cualquier tienda incluso en rebajas). No es una meta especialmente exigente, pero es lo que me veo capaz de mantener por el resto de mi vida.
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jueves, 25 de abril de 2013

¿Cómo afrontar un problema de peso?


Si algo he aprendido con el tiempo, es que quienes sufrimos de sobrepeso es porque normalmente la comida es para nosotros una droga. El fumador adicto a fumar desde hace ya años, no va a decir simplemente: ”Voy a dejar de fumar, a ver qué tal”, porque está en nuestros hábitos el comer más de la cuenta y/o el llevar una vida sedentaria. Tanto como para dejar de fumar como para ponerse a dieta, el primer paso es mentalizarse

Que nadie se deje engañar, porque perder peso no es fácil. Si lo fuera, todo el mundo estaría delgado, ¿no? Pero que no sea fácil no significa que sea imposible. Yo sinceramente no me creo lo de que no hace falta pasar hambre, porque el hambre es algo psicológico y no siempre físico, y a veces os costará, o pasaréis delante de una panadería y oleréis a cruasanes recién hechos y se os hará la boca agua, o iréis a visitar a vuestras abuelas o madres y no sabréis aguantar las ganas de comer patatas fritas. Y es por eso que no es suficiente con probar a ver qué tal, porque así no vamos a inmunizar nuestra mente ante todos los estímulos externos de que disponemos.

El primer paso de toda dieta, como ya he dicho, es la mentalización. Todo empieza con la decisión de perder peso, y luego sigue la razón por la que queremos hacerlo. ¿Queremos perderlo por razones estéticas, de salud o por ambas? La obesidad no hace falta que os diga la cantidad de enfermedades cardiovasculares y motoras que trae. No conoceréis a ningún obeso que llegada cierta edad no tenga problemas de rodilla o tobillos, o por lo menos que no tenga hipertensión. ¿Queréis llegar a eso?

Es por ello que el segundo paso a la hora de hacer dieta es hacerse a la idea de que no vamos a adelgazar poniéndonos a dieta y luego olvidarnos, porque así sólo conseguiréis acabar recuperando el peso perdido y no necesariamente debido al temido efecto rebote (creedme, porque a mí me pasó). 

En resumen, para afrontar el hecho de que nos sobra grasa en el cuerpo, tenemos que empezar dándonos cuenta de que no va a bastar una dieta, sino un verdadero cambio de estilo de vida, porque, creedme también aquí, no es suficiente siempre con comer menos.
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