Si el otro día hablé de ”Super Size Me” y os comenté que tenía algunos puntos que resultaban un poco polémicos, de todas estas partes dudosas del documental salió este otro llamado ”Fat Head”. El autor de Super Size Me decía que alguien que hiciera tres comidas al día en McDonald’s no podría tener nunca una buena salud, y según explicaba comía cerca de 4000-5000kcal diarias durante ese mes.
El autor de Fat Head a modo de réplica ha hecho exactamente eso: Comer en Mcdonald’s las tres veces al día, pero eso sí, con cabeza. De esas veces evitaba comer demasiados hidratos, es decir que a grandes rasgos no se pedía ni patatas (puro hidrato con grasas trans, nada recomendable) ni bebida azucarada (agua con azúcar, genial para la respuesta insulínica). De esta manera, controlando su ingesta a una dieta de 1800-1900 calorías diarias, algo bastante equilibrado, y manteniendo los hidratos relativamente bajos (desde luego se comía el pan de las hamburguesas) consiguió adelgazar, que ese peso fuera principalmente de grasas, además de mejorar los indicadores típicos de salud como el colesterol, glucosa en sangre y algunos más. A todo esto por cierto, le añadía unas sanas caminatas, con algo de ejercicio de fuerza. El director y autor ha realizado una especie de dieta paleolítica (incluso en cuanto al ejercicio se refiere) pero basada en la comida basura, es decir quedándose con las cuestiones de macronutrientes y olvidándose de que es más sano comer los hidratos de la verdura para obtener las vitaminas y minerales necesarios.
Para mí lo más interesante del documental no es la cuestión de criticar al documental de Super Size Me, que ya era hora que alguien lo hiciera así de bien, si no la cantidad de referencias tanto históricas como de autoridad de por qué comer grasas no es malo ni engorda y por qué con lo que tenemos que tener cuidado es con abusar demasiado de los hidratos y sobre todo del azúcar. Las referencias históricas a las que me refiero son un pequeño repaso al por qué las grasas han acabado estigmatizadas como lo están. También es muy acertado en su crítica a la clásica pirámide alimenticia, a la vez de su explicación respecto a cómo desarrollamos colesterol (y por qué no está realmente relacionado con la grasa, a menos que sea hidrogenada) y otros temas.
Mi única crítica es su mensaje de ”el gobierno no es quién para decirnos qué comer y qué no”, teniendo en cuenta que las cadenas de comida rápida sí que nos lo dicen y no creo que la responsabilidad de la alimentación deba recaer sólo en nosotros. Éste es un documental hecho con bastantes pocos medios, ni tampoco está tan bien dirigido ni es tan divertido como el de Morgan Spurlock, pero es más certero y correcto, con lo que aprenderéis mucho, en vez de oír lo que estamos hartos de que nos repitan hasta la saciedad junto con chascarrillos sobre los ”McDoloresdeCabeza”.




